religion el origen el final la vida y el mal

Si Dios es bondadoso, si Dios puede todo, ¿por qué razón el planeta está repleto de mal, padecimiento y también injusticia? Si Dios quiere al humano y se preocupa por todos nosotros, ¿por qué razón no impide los males insignificantes que nos aquejan durante la vida? ¿Es la presencia del mal la demostración determinante de que un Dios bondadoso no existe?

La visible incompatibilidad entre la presencia del mal en el planeta y la presunta vida de un Dios bondadoso y todopoderoso —el que, de entrada, debería evitar que se genere este mal— forma entre las objeciones mucho más reiteradas a las que tuvieron que realizar frente los defensores de la presencia de ese benigno Dios. Si en las entregas precedentes discutimos 2 de los argumentos primordiales y mucho más viejos que se han anunciado en pos de la presencia de Dios: el razonamiento cosmológico (si el cosmos existe, debe tener una causa) y el razonamiento teleológico ( el cosmos semeja desarrollado con un orden y propósito), vamos a tratar un razonamiento asimismo antiquísimo, pero que no fué esgrimido en pos de la presencia de Dios sino más bien en contra. Este razonamiento es popular por múltiples nombres, por poner un ejemplo razonamiento del mal, inconveniente del mal o (en oriente) inconveniente de la injusticia. Si bien la denominación mucho más famosa o por lo menos la mucho más clásico en occidente es la de Paradoja de Epicuro.

¿Existe el bien y el mal?

Sería inútil gastar muchas expresiones reintentado justificar que no hay el bien y el mal absolutos, que dependen del criterio de lo que evalúa. Habitamos un planeta con distintas etnias, y las prácticas, ideologías y opiniones cambian de los sujetos de una a otra, de ahí que el término antropológico de relativismo cultural, aun muchas de las sociedades, como la nuestra, no son homogéneas, hay multitud de críticas distintas conviviendo. Asimismo es verdad que pese a opinar en lo previamente dicho hoy día acostumbran a caer en 2 fallos muy recurrentes por los que suponemos en nuestros conceptos sobre ningún otro:

  • Absolutizar nuestras opiniones suponiendo que el resto piensan como nosotros.
  • Opinar que para estar amoldado a una sociedad es requisito adoptar obligatoriamente sus opiniones morales.

El comentario del cardenal Joseph Ratzinger

El cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, fue el responsable de enseñar a la prensa en todo el mundo la novedosa encíclica Juan Pablo II. Reproducimos ahora ciertos parágrafos de su intervención.

El tiempo cultural y filosófico general niega el día de hoy la aptitud de la razón humana para entender la realidad. Disminuye la racionalidad a ser sencillamente instrumental. Así, la filosofía pierde la dimensión metafísica, y el modelo de las ciencias humanas y experimentales se transforma en el factor y el método de la racionalidad.

Referencias

  • “Muerte” en Wikipedia.
  • “Muerte” en el Diccionario de la Lengua de la Real Academia De españa.
  • “El concepto de la desaparición” de Flor Hernández Arellano en la Gaceta Digital Universitaria de la Facultad Nacional Autónoma de México.
  • “Medical Definition of Death” en MedicineNet.
  • “Death” en The Encyclopaedia Britannica.

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