que tiene que ver los roles familiares con la religion

Periódicamente se muestran estudios académicos sobre la relación y también predominación recíproca entre familia y religión. Estos días acabo de leer uno que examina las relaciones entre las opiniones religiosas y las relaciones familiares en 11 países de América (Norte y Sur), Europa y Oceanía, en mayoría cristiana.

Se ha estudiado, entre otros muchos causantes, la predominación de las opiniones religiosas en la calidad de las relaciones familiares. Las conclusiones están visibles. Las opiniones religiosas tienden a atribuir un concepto y una relevancia especial a la vida familiar. Proponen reglas y redes que promueven la solidaridad familiar.

¿De qué manera promover la relación con los ahijados?

Desde el punto de vida espiritual se señalan distintas formas en que los padrinos y las madrinas tienen la posibilidad de promover su relación con los ahijados. Entre las sugerencias eclesiásticas resaltan sostener las oraciones en relación a los ahijados; ofrecer un excelente ejemplo de vida; orientar, acompañar, y aconsejar; y poder complementar la capacitación de los progenitores.

 

LA LEYALTAD FAMILIAR EN FUNCIÓN DE LAS NECESIDADES PARENTALES NO SATISFETA

El término de lealtad familiar no nos es extraño en el ejercicio sentimos, directamente o indirecta, que hay cosas que tenemos la posibilidad de y no tenemos la posibilidad de llevar a cabo, sentir o meditar. Quizás en otros sí que tenemos la posibilidad de admitirlo, en ellos lo podemos consultar aun habitual, pero no en nosotros pues, así sea a nivel consciente o inconsciente, sentimos que estaríamos traicionando nuestras figuras de referencia, a quien les debemos la nuestra vida de alguna forma, con lo que en general sentimos esta lealtad hacia nuestros progenitores, abuelos, hermanos… Familia. No obstante, estas figuras de referencia no han de ser familiares de sangre, pero sí figuras a las que sentimos que les debemos una parte de lo que somos y, por consiguiente, lealtad de algún tipo.

Este sentimiento de lealtad consigue sentido en nosotros a varios escenarios, ahora en nuestro avance biológico llevamos implícito la necesidad de la pertenencia al conjunto para lograr subsistir, por una parte pues no tenemos la posibilidad de ser independientes a lo largo de varios de nuestros primeros años de vida y, verdaderamente, si no nos desean o no nos admiten no podríamos subsistir. Por otro lado, alén de la supervivencia física a lo largo de los años en los que somos mucho más dependientes, nos desarrollamos como seres sociales, nuestra evolución como clase fué relacionada a que como conjunto somos mucho más fuertes, disponemos mucho más opciones de supervivencia y adaptación, pensamos mejor en el momento en que tenemos la posibilidad de nutrirnos y estimularnos con las ideas del resto y, hemos comprobado por consiguiente que, como conjunto, nuestra posibilidad de supervivencia es considerablemente mayor que si nos encontramos solos. Con esto observamos que biológicamente tanto por nuestro avance evolutivo como por clase, contamos ahora una enorme predisposición a requerir sentir que pertenecemos al conjunto y, si esto peligra, es simple que conectemos con un temor profundo de manera directa relacionado con: si no, mi vida peligra .

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE CONOCER LOS ROLES DE FAMILIA?

  • Entender qué papel tiene y acepta cada integrante de la familia deja el buen desempeño de estos y por consiguiente de la familia. De este modo, vamos a poder dar a cada uno de ellos un punto de unión con el resto pertenecientes del sistema, tal como una clara delimitación de sus permisos y obligaciones. Cada uno de ellos sabe qué realizar y qué aguardar del resto.
  • Los permisos actuados y admitidos de común acuerdo dan rigidez a la activa familiar ahora la iniciativa de uno mismo. Cada integrante se va a ver a sí mismo así como lo ven el resto, actuando consecuentemente a lo que se espera sin que intervengan fracasos por su lado o el resto en tanto que todos están en concordancia.

Por poner un ejemplo, si el padre que perdió el trabajo acepta el papel de cuidador y solicitado de la vivienda y recuerda entre todas y cada una estas novedosas tareas, absolutamente nadie aguardará que lleve el acompañamiento y él no va a ver mermada su autovaloración por el hecho de que todos han recibido su nuevo papel de «dueño de casa» y ha transferido a la madre el papel de distribuidor de acuerdo mutuo.

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