que respuesta se le da desde la religion a feuerbach

Andre Mouton @andremouton

Ludwig Feuerbach (1804-1872) ocupa, en la filosofía de la religión, un espacio tan esencial como paradójico: es el creador que desplaza el objeto central de la religión de Dios al hombre y, por consiguiente, quien “termina” con la concepción de la religión vigente en Europa desde el apogeo del cristianismo. No obstante, no podríamos situar a Feuerbach en el ateísmo, como acostumbra hacerse frecuentemente desde la lectura marxista que de este creador se hizo. El pensamiento de este creador de finales del siglo XIX es más complejo de lo que comunmente se le piensa. Véanoslo si bien sea de forma concisa.

Desde Freud

Por otro lado, Freud, en la búsqueda de una contestación a la raíz psíquica de la religión, pone bastante énfasis en la cuestión del Padre, podría ser esta la causa de recurrir a la figura de Moisés, quien es el padre de la religión hebrea, el padre de la fe judía. La situación del Padre como lo supremo y el salve de la estampa paterna como todo fundamento de protección contra la orfandad humana, fue la contestación que halló a la necesidad religiosa. Al combatir las fuerzas naturales, el hombre se encara con su impotencia y trata de influir en ellas humanizándolas y personificándolas de manera cándida y también ingenua. La dispar relación que se establece establece los aspectos paternos que consiguen las fuerzas naturales, y Dios sobreviene en criatura, esto es, de ser el constructor del hombre pasa a ser su creación. Es el hombre en su condición de impotencia quien crea a los dioses, que al unísono le proponen sosiego y que desarrollan temor, realizando resurgir la ambivalencia original con relación a el Padre. Hete aquí el punto de confluencia entre Feuerbach y Freud respecto al hombre ahora la religión, si bien, muy a pesar suyo, Freud admite que los elementos mucho más esenciales de la retahíla psíquica de la raza humana son las representaciones religiosas de una cultura o sus ilusiones, como las llama. La religión, el mucho más poderoso “patrimonio espiritual de la civilización” (Freud, 2003, pág.6), adjuntado con la ética, los idóneas, la producción artística, son los medios con los que el hombre se indemniza de las privaciones que padece durante su vida.

La figura de Moisés, liberador y legislador del pueblo judío (Freud, 1939, pág. 7) fue el personaje que Freud eligió para muchas de sus medites psicoanalíticas por su indiscutible resonancia en la narración de la raza humana, es Moisés es el personaje principal de muchas maravillas artísticas en distintas temporadas y en variadas manifestaciones, por poner un ejemplo, en escritos de Freud, pinturas como la de Guido Reni “Moisès”, la de Rembrandt “Moisés con las tablas de la Ley” o del popular pintor italiano Tintoretto “Moisés hace brotar agua de la roca”, aparte de estatuas como la de Miguel Ángel. Esta última, la escultura de Moisés es la obra en cuestión para el análisis que Freud hace sobre Moisés partiendo de múltiples criterios y por supuesto de las propias consideraciones de la obra.

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