que hacer cuando tu pareja es de otra religión

Comentando con múltiples personas sobre esto, coincidíamos en que las relaciones son ya bastante complejas para agregarles un factor tan complejo como no comunicar exactamente la misma religión. ¿Por qué razón? Por el hecho de que charlar de política y religión frecuenta producir polémica en el momento en que la gente no están en exactamente la misma página. Cada individuo tiene la posibilidad de tener su criterio y esto está bien. El inconveniente se genera en el momento en que no respetan el del resto.

La religión bajo la que un individuo fué criada basa las bases de sus principios y valores. Es su esencia, por el hecho de que establece en parte importante sus opiniones. Por consiguiente, no es algo que se le puede soliciar que cambie. Si cediese a ignorar todo cuanto se le ha inculcado y profesado, quiere decir que en el fondo no se encontraba persuadida o que es de forma fácil influenciable por meditar de otro modo. Va a ser alguien sin convicciones.

Las mariposas que sientes en el estómago en el momento en que te enamoras ignoran que tu futura pareja no posee exactamente las mismas opiniones religiosas que profesas. No obstante, en el instante de casarte este punto puede representar un obstáculo o inconveniente por solucionar, el que deberán enfrentar con mucha madurez.

A lo largo de todo el cortejo supiste que tu pareja no profesa tus religión, no obstante, jamás se atrevieron a tratar este aspecto. Pero llegó el instante de juntar sus vidas y el tema es como una brasa en sus manos. Para abordarlo los especialistas aconsejan que prime la prudencia y la tolerancia, en tanto que es una labor muy dificultosa.

Los consejeros maritales apuntan que no es bastante romántico charlar de este punto, pero es preferible llevarlo a cabo, puesto que como afirma el dicho “en guerra sobre aviso no hay muertes”. Y sucede que según Edgar García, experto en terapia de matrimonios, las parejas tienen que admitir que su compatibilidad con el otro no es total. «Pese a esto a fin de que tenga éxito es escencial saber las debilidades y fortalezas desde el comienzo», enseña.

Si no se conversa…

Como no hay comunicación, Ramos enseña que podrían iniciar las riñas por no haberse puesto según tiempo. «Podría ser realmente tarde en tener hijos y se crearía un ámbito de toxicidad, sin armonía ni paz», añade.

Guacajol enseña que, si un individuo tiene mayor dominancia en la pareja, en la crianza podría antagonizar los valores o los especiales de la otra religión. “Hay que eludir esto. Es esencial que las religiones se vean válidas y no caer en la manipulación de sus hijos en la etapa de crianza”, expresa.

El matrimonio con disparidad de culto

El nivel de contrariedad es considerablemente mayor en los matrimonios con disparidad de culto (católico y no católico), puesto que hay distintas mentalidades religiosas, y de en ocasiones, distintas concepciones de lo que es nuestro matrimonio; asimismo es un enorme reto y fuente de enormes tensiones llegar a un convenio sobre la forma de educar a los hijos y la fe que se les debe trasmitir. Estas tensiones no solo tienen la posibilidad de perjudicar a la vida de los esposos, sino tienen la posibilidad de llevar a toda la familia hacia la indiferencia religiosa.

Asimismo para esta clase de matrimonios es requisito un permiso del obispo local.

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