que dos religiones existian en la alejandria del siglo 4

Hacer PDF de este producto.

Tres libros recientes, y una cuarta parte, de 1998, han planteado de manera diversa y también atrayente entre las cuestiones mucho más esenciales y escenciales de los orígenes del cristianismo: de qué forma fue viable que un humano, el «rabino» Jesús de Nazaret, ¿fue tenido por sus fieles, un tiempo reducido tras su muerte, no por un fácil hombre sino más bien por un ser divino? ¿De qué manera comprender históricamente este desarrollo? ¿Hay que estimar como algo único y sin parangón en la historia? seguramente, los que leen de Gaceta de Libros recordarán que últimamente se comentó en estas páginas el libro de Javier Gomá, preciso pero irrealizable, que proponía una cuestión equivalente.

Académico de Alejandría

Clemente nació muy probablemente en Atenas, cerca del año 150 dC. Si bien sus progenitores eran paganos, el joven Clemente se transformó al cristianismo en algún instante de su juventud, en la mitad de situaciones que el día de hoy no conocemos.

Tan rápido como se transformó, Clemente comenzó a sentir una profunda incomodidad por saber mucho más sobre el cristianismo. Tras recorrer una gran parte del Mediterráneo, viajando por Italia, Siria y Palestina, halló un ubicación para medrar en su fe en la próspera localidad de Alejandría, entre las metrópolis mucho más esenciales de la temporada con cerca de un millón de pobladores.

cristianismo

HERELLIA EN PALAU

Vimos que el indicio de emperadores del siglo IV son eminentemente cristianos, pero hubo uno que llegó al trono deseando mudar la civilización y el foco de las religiones en el Imperio, y que revela bien la visión cristianopagana del poder ahora mismo: Julián (década del 360), llamado por los cristianos como «el Apóstata». Su gobierno fue corto y sus condiciones bien difíciles (por si acaso quiere arrimarse a su figura de una forma mucho más rápida, Gore Vidal escribió una novela sobre su persona, espesa pero llena de matices). Esencialmente Juliano, si bien dictamina otro edicto en pos de la independencia de cultos, acaba con un magno emprendimiento de restauración al paganismo -bastante fallido, por otro lado-. Efectúa precisamente exactamente las mismas medidas que habían tomado sus precursores en el campo ideológico: privar de base institucional y económica la fe contra la que luchaban (Mitchell, 2015: 189).

Experiencias aparte, y si bien en el final del producto volveremos a mentarlo, resaltaremos tan solo un hecho que nos revela, de nuevo, que la civilización es bidireccional y que siempre y en todo momento hay “transfusiones culturales” aun en los enfrentamientos. Juliano fue un personaje criado en Oriente, conocía bien las filosofías que luchaban contra el cristianismo y le enfadaba el abandono de las viejas prácticas. De ahí que, logró unos enormes sacrificios -en balde- para regresar al paganismo institucional, pero, ¿de qué manera?

Deja un comentario