por que deberia desaparecer la religion de la escuela

Tere Iribarren. Entre los ejemplos mucho más claros de la desorientación y la desconfianza que atraviesa este país es el apunte de que, en prácticamente 40 años, no hayamos podido acordar una ley de educación aprobada por todos y cada uno de los partidos, y que no sea cambiada toda vez que cambia el gobierno.

Esto semeja enseñar que los partidos ven en la escuela un plantel de votos para su capacitación, y no un instrumento de capacitación para el pueblo. El ministro Wert, en sus primeras expresiones tras ser nombrado, declaró que pensaba eliminar la Educación para la ciudadanía pues era “pura ideología”. Y quiere que sus leyes sean modelo de una objetividad sin prejuicios… Por otro lado, ciertas izquierdas en ocasiones hacen alarde de una falta de rigor en sus análisis, que las desautoriza.

Proceder a las periferias

Tenemos la posibilidad de invertir elementos y dinero en dotar de espléndidos instructores y clases institutos y parroquias donde prometemos prestar una educación religiosa de calidad… Pero lo vamos a hacer separándonos del sitio por donde transcurre verdaderamente el alumnado. Y con ese alejamiento delicioso lo traicionaremos, por el hecho de que estos chicos que eligen la clase de Religión a otras elecciones -en este momento en la práctica la papiroflexia, por obra de la ministra Celaán, para mucho más escarnio el día de hoy embajadora en el Vaticano- no pisarán de forma previsible, en varios años, una parroquia, y menos aún para apuntarse a unas clases lejanas en su ambiente escencial. Los estudiantes que asisten a Religión en la enseñanza pública no solo raras veces o jamás asisten a misa, sino ahora ni hacen la primera Comunión. Exactamente por el hecho de que de ahí que tienen que salir de su campo escencial, poco a poco más achicado.

cristianismo

Al fin y al cabo, la Religión en la escuela pública va a poder tener escasas horas, menos medios, y de un público poco preparado al esfuerzo. Pero o sea lo que pasa con todas y cada una de las materias, conque o le ofrecemos lo que se puede ofrecer en estas situaciones, o no van a tener nada. De muchas formas se nos comunica a los instructores de Religión (de la pública, insisto) que nuestras clases van a ser para bastantes la última ocasión de oír charlar de Dios, o en nuestro caso que les expliquen adecuadamente la doctrina católica. Es obvio que no se tienen la posibilidad de poner puertas en el campo ni recortar a Dios las manos. Exactamente de ahí que no se les puede denegar ese viático. Y sí, aspirar a que no sea la última ocasión: pero si le negamos, ni eso van a tener.

Deja un comentario