por la religion y la patria casa del libro

Esta recóndita y especial localidad del semiárido larense contaba a inicios del siglo XX con una población de 8.000 ánimas, en cuyo vértice estaba la “godarria caroreña”, una clase popular minoritaria que domina el comercio, está en desarrollo de hacer los enormes latifundios ganaderos en el Distrito Torres y ejercita una hegemonía ideológica y cultural en esta urbe que vive de la artesanía, el comercio y la cría de ganado caprino y vacuno.

Estos patricios caroreños, clase popular endogámica, leal a su pasado hispánico o insular canario, está compuesta por los apellidos Alvarez, Zubillaga, Riese, Meléndez, Gutiérrez, Montesdeoca, Herrera, Oropeza, Silva, Perera, efectuado a terminar el siglo XIX una esencial agitación social y cultural: han desarrollado distintas diarios, el selecto y excluyente Club Torres (1898), el Instituto de secundaria La Promesa (1890), dominan la vida religiosa, los cargos eclesiásticos, las cofradías y fraternidades de la Iglesia, empiezan a disponer sus enormes haciendas ganaderas, monopolizan el comercio, son los expertos liberales, abogados, médicos, farmaceutas. Y, más que nada, su catolicismo es conservador, vivido de manera aproximadamente componente, con un furor y una pasión que se transforma en nuestro pasado colonial y barroco.

Hay cuando menos unos cuantos generaciones en España que asocian extrema derecha con religión, monarquía y ejército. No digo que sin razón, pero ¿exactamente en qué medida piensas que la religión (católica, claro) todavía es en España una aliada de la ultraderecha?

En todas y cada una partes la ultraderecha está nutrida por conjuntos fundamentalistas religiosos. La religión es una manera de ordenar muchas personas. Y, llegado la situacion, de fanatizar a muchas personas. Los movimientos religiosos son el canal mucho más simple a fin de que se mueva el dinero (Neos, HazteOír, Abogados Cristianos y muchos otros). Es el plasma sanguíneo por el que se prolonga sin que se note el veneno ultra. Cambian bastante los contextos de un ubicación a otro. De entrada, una Iglesia oficial es algo que ha de ser respetado. En grupo no debe parecer algo negativo que haya una Iglesia oficial. Pero en España esta Iglesia es muy costosa (sus permisos económicos y su transparencia son inaceptables) y es un cordón que jamás se desconectó de la dictadura. Es un foco de activismo ultra y fue la Iglesia la primera en emplear las descalificaciones hiperbólicas y apocalípticas que después fueron normales en el lenguaje ultraderechista. Además de esto, la Iglesia oficial que la mayor parte respeta encapsula una emoción religiosa ciertamente respetable, pero en los sótanos y bajo el mantón asegurador hay una parte del inframundo fundamentalista que alimenta a la extrema derecha.

El PSOE, el caoba y el sanchista, es el más destacable acompañamiento político que tiene la Monarquía, es extraño que el Rey no desee mucho más. Es el más destacable soporte pues es el soporte mucho más franco y mucho más desinteresado que tiene. La derecha apoya a la Monarquía como exhibe la bandera: solo en la medida en que sea un símbolo de la nación con la que excluir y indicar a compatriotas; y solo en la medida en que la Constitución se reduzca a patria y Rey. Si no es de esta manera, van a ver al Rey como un traidor. Lo del PSOE es mucho más sincero. El PSOE no gana nada siendo monárquico. Es un cobrizo que mácula su búsqueda de proyectarse como bastante progresista. Ningún componente socialista es con la capacidad de razonar la amabilidad de un sistema dinástico en el que niegan y ninguno desea parecer monárquico. Es un auténtico pardo. Políticamente no les da votos. Cuanto mucho más vivas en el Rey, mucho más derecha.

cristo

Y no obstante su acompañamiento es inalterable. Es una sección fundamental de la condición de establishment del PSOE. El Rey no posee soporte mucho más gratis y mucho más leal. La razón es la que se insinúa en el interrogante: paz. El PSOE no desea abrir esa caja de truenos. No veo ninguna oportunidad instantánea de una operación de Estado de tanta extensión. Solo hay una promesa para los republicanos: los Borbones. No me semeja imaginable una España republicana, pero si existe alguna oportunidad va a ser por la indignación habitual y la presión pertinente. Y los Borbones y la humillación podrían ser el agente.

¿Podría decirse que el desarraigo es lo que le transformó en escritor?

Mi vocación nace de esta emigración. Recientemente me ofrecieron tener una charla con un cardenal en el Vaticano. Algo muy insólito, ¿no?, y acepté, claro. Era una charla pública sobre la fe y la religión, con el cardenal Ravasi que es afirmemos, el ministro de Cultura del Vaticano. Un individuo atractiva, muy letrada, con enorme sentido del humor. Fue una charla bien interesante. Ese día le expliqué que mi vocación literaria es fruto de un doble desarraigo, que en el fondo son lo mismo. Por una parte, un desarraigo geográfico. Yo a los 4 años me fui, me sacaron de mi rincón natural, que era este pequeño pueblo de Extremadura, y me llevaron a un ubicación absolutamente diferente, donde se charlaba aun otra lengua, con otra cultura, todo era totalmente distinto. Yo vivía muy protegido en ese pueblo; todo el pueblo era familia prácticamente. Además de esto, éramos los ricos del pueblo. En el momento en que salíamos del pueblo éramos pobres. Entonces, por una parte, yo soy un desarraigado geográfico. Para mí fue algo completamente escencial.

Jamás terminaba de ser de ningún lugar, jamás terminaba de ser ni catalán ni extremeño. Era una mezcla de las dos cosas. Y esto me causó un enorme desajuste persistente.

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