no creo en la religion pero si en dios

La presencia de Dios, punto de acercamiento entre un ateo y un clérigo.

Con una enorme expectativa de ver frente a frente a un reconocido sacerdote y un extremista ateo, explicando sobre la presencia o no de Dios, mucho más de mil 300 personas, entre javerianos y público de afuera, ocuparon en menos de 60 minutos las sillas y gradas del coliseo del Centro Javeriano de Capacitación Deportiva. La Pontificia Facultad Javeriana leal a su propósito de centro de educación superior, abrió sus puertas al enfrentamiento teológico y científico para proponer cuestiones, fomentar el diálogo y aceptar la discusión del tema en la mitad de la variedad de las ideas y el pluralismo de los razonamientos, con respeto y rigor, sin dogmatismos, ni fundamentalismos. Allí se encontraron el científico británico Richard Dawkins, gerente del ateísmo y crítico de la presencia de un constructor sobrehumano, y el P. Gerardo Remolina, S.J. teólogo, pensador, entre los pensadores jesuitas mucho más reconocidos y párroco de la Javeriana entre 1998 y 2007. El interés de la gente en este acercamiento residió en la necesidad de oír de primera mano las causas científicas y religiosas que les dejara entender ciertos y corroborar a otros sus opiniones y situación en frente de la religión, el agnosticismo y el ateísmo. El interrogante que dio título al enfrentamiento, ¿Dios es una ilusión? fue la primera en ser contestada y argumentada en ponencia por los 2 convidados. Por el P. Remolina durante la historia han existido incontables dioses, de ahí que es esencial aclarar de qué Dios se habla ahora qué tiene relación el término ilusión, puesto que dios es un nombre común que tiene significados múltiples, y también alusión «puede ser un juego de la cabeza, pero asimismo un anhelo, la promesa de algo viable». En su término personal, Dios es el ser que todo lo circunda y penetra, fuente y origen de todo. Ese ser inmanente que está que se encuentra en todo. «Mi ser y el ser de todos los otros no es una ilusión». Dawkins respondió enseñando que la única razón de opinar en Dios es que la mayor parte de personas fueron educadas en una creencia cristiana. «Todos creen en exactamente el mismo Dios de los progenitores». Pero si se hace el interrogante científica de la presencia de Dios, de si Jesús transformó el agua en vino o resucitó a Lázaro, “estoy convencido de que los teólogos complejos niegan, pues lo hablan de en un sentido simbólico y poético, pero sí lo comentan a sí mismo en su congregación sospecho que llamarían a su Dios una ilusión”. Teniendo clara esta concepción de cada uno de ellos, el enfrentamiento se desarrolló cerca de distintas cuestiones sobre la presencia de Jesús, la certeza de los milagros, el comienzo del Cosmos, la Biblia, la presencia de Adán y Eva y la teoría de la evolución, entre otros muchos temas, donde tanto Dawkins como Remolina expusieron sus razonamientos sobre esto. Ciertos temas provocaron polémica entre el P. Remolina y Dawkins, y desprendieron los aplausos del público múltiples ocasiones. Uno fue el origen del Cosmos, donde Remolina sostuvo que tuvo un principio, “y su origen y fuente de nacimiento está alén de los 14 mil millones de años que tiene el Cosmos. ¿Cuál fue?, esta es el interrogante filosófica real, pues de la misma Adán y Eva son un mito, que no quiere argumentar nada, sino más bien asumir una actitud de vida dados estos problemas, el Big Bang asimismo es un mito científico, que todavía no fué probado a nivel científico”. Dawkins aseguró que el Big Bang está apoyado por mucha prueba que revela que el Cosmos sí está en expansión y tiene datos incontrovertibles como el tiempo en el que pasó. Otro tema culminante fue el sentido del bautizo para adecentar a los pequeños del pecado original, que para el científico británico es «un concepto repudiable meditar que los pequeños nacen con pecado y hay que salvarlos con el bautizo». Para él es mucho más un símbolo de presunción que el niño pertenecerá a la religión de sus progenitores, y “es un acto de abuso infantil que inscribe al niño en una creencia sin tener conciencia de esto. Hay que dejar que el niño decida si desea o no formar parte a una religión en el momento en que tenga edad bastante”. Remolina explicó el pecado original como la inclinación egoísta de centrarse en sí y buscar la supervivencia sin ningún sentido popular y ética. Por consiguiente, el bautizo es el deber de la familia y la red social a fin de que el niño opte por el bien. “Este símbolo se da en la tradición, la civilización y la religión que tienen los progenitores y su derecho a transmitirlo exactamente la misma emiten su lengua y entendimientos, y ha de ser gradual a fin de que se llegue a un instante de madurez intelectual y espiritual donde su fe se confirme o se niegue. La fe no puede imponerse a absolutamente nadie. Es una alternativa personal, de cada uno de ellos”. Otra de las cuestiones consultó al Padre sobre la tardía aceptación de la Iglesia en frente de la comprobada teoría de la evolución, Remolina señaló que la Iglesia tiene una lenta prudencia de aceptación de las teorías científicas aguardando que haya mucho más patentizas sobre esto. Frente a la resurrección de Jesús y la ascensión de María, Dawkins aseveró que es otra invención de la Iglesia, decir que subieron al cielo, para no poder evaluar su vida. En lo que se refiere a la presencia del cielo y el infierno, el padre Remolina explicó que no son un espacio geográfico, sino más bien estados de la persona que empieza a vivir una vida diferente, «son estados de plenitud, satisfacción o de frustración» . Como cierre del primer día enfrentamiento entre la ciencia y la religión, que tuvo continuación el 5 y 6 de diciembre en la Facultad de Medellín y en el Centro de Convenciones de Cartagena, para proseguir averiguando sobre la presencia de Dios, el padre Remolina preguntó a Dawkins: “¿Y si tras fallecer despertase frente a la presencia determinante de Dios, le afirmaría que no nos dio pruebas suficientes de su vida?”. Dawkins respondió: “sería algo que probablemente le afirmaría. Pero asimismo le preguntaría qué dios eres tú y, exactamente la misma el actor británico Stephen Fry, le preguntaría: ¿dónde estabas en el momento en que pasaban las desgracias y los sufrimientos de todo el mundo. Si es de esta forma, no deseo conocerte”.

Las noventa y nueve ovejas

La parábola de Jesús nos charla de una oveja perdida, y de noventa y nueve que se quedaron. Frente nuestra situación sentimos que la proporción se ha invertido; noventa y nueve se perdieron, y una quedó leal.

Perdimos a las masas. Nos nos encontramos transformando en un redil de ovejas de certamen, muy finas, sin mácula y merecedoras que les agregamos el prefijo “súper” a su condición. Son súper ovejas.

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