nadie me para no tengo caderas ni religión letra

Recuerdo de manera imprecisa unas afirmaciones de Carl Sagan, uno de los más importantes comprometidos en la extraordinaria hazaña que fue la nave Voyager, donde aseguraba que solo se arrepentía. Mencionó que, si volviese a tener la posibilidad, las siluetas del hombre y la mujer desvisto que, entre otros muchos símbolos, se representan en el aparato llevarían ropa. Y que si algo nos distingue del resto de primates es, exactamente, que nos fuimos vistiendo paulativamente en nuestra evolución homínida. Lo recuerdo pues me sorprendió vivamente en tanto que yo, criatura educada sentimental y formalmente en los setenta y ochenta, se encontraba segura de que el estado “natural” del humano era el de una inocente desnudez.

Bueno, me juegue o no alguna juguetona la memoria, ni la inocente desnudez ni el sexo promiscuo formaban una parte de un edén donde los humanos retozamos hace milenios y que en este momento debamos recuperar tras siglos de imposición religiosa o de la coacción opresora del poder. Pese a lo que crean admirados amigos míos como Iván Tubau, ese espectro de Carl Sagan en mi memoria podría tener razón y enseguida voy a explicar cuál es el fundamento. Si me acordé fue gracias a un enfrentamiento que se ha producido de manera ocasional a lo largo de estos últimos años en Barcelona y que se ha acabado últimamente con una normativa del municipio. Semeja que no va a estar tolerado pasear por la calle sin un mínimo de indumentaria, lo que ha considerado a ciertos como un atentado contra la independencia de los ciudadanos y una señal de rendición de una administración en teoría progresista frente a los campos mucho más pacados y retrógrados de la región. Lamentablemente, en determinados debates semeja que solo es viable tomar parte desde situaciones puramente ideológicas. ¿Tenemos la posibilidad de aproximarnos a estos temas con una visión mucho más objetiva y desapasionada? ¿Es el desagradecido frente a la exposición integral o parcial de la desnudez una reacción producida únicamente por el prejuicio y la superstición religiosa? Esto último han creído ámbitos sociales imbuidos de ideas que han disfrutado de notable predicamento y respeto a la sociedad de la cual formamos parte. Ciertos teóricos posmodernos como Foucault habían hablado de la construcción popular del cuerpo tal y como si el cuerpo humano fuera la encarnación de unas reglas culturales antes que la expresión de unas ancestrales opciones y reacciones sexuales. Este género de filosofía subyace en la posición que la izquierda política mantuvo a lo largo de años y se ha reforzado con la tradición de ciertos conjuntos herederos de filosofías “naturistas” que nacen a fines del siglo XIX. Por este motivo, la normativa del municipio que ponía límite al nudismo ahora la indumentaria irrelevante en el espacio público fue apoyada por todos y cada uno de los conjuntos parlamentarios menos Idea per Catalunya y también Esquerra. Los razonamientos que esgrimían las dos situaciones eran los previsibles y estaban fundamentados en consideraciones apriorísticas bien difíciles de conjugar desde el enfrentamiento racional.

De qué forma festejar la Nochevieja en tu localidad

Si vives en una localidad, existen muchas formas espectaculares de gozar las vacaciones. Entre las opciones mucho más populares es ayudar a una celebración o asamblea. Busque un óptimo rincón y también invite a sus amigos y familiares a sumarse a usted en las festividades. Asimismo puede conseguir acontecimientos que festejan el Año Nuevo, como recitales, espectáculos de fuegos artificiales, desfiles y mucho más.

En la mayoría de los casos, existen muchos sitios para comer, tomar y entretenerse. Si busca algo algo mucho más sutil, muchas ciudades proponen cenas distendidas, maratones de películas y otras ocupaciones en las que tienen la posibilidad de relajarse y festejar juntos. Da igual lo que usted escoja llevar a cabo, la víspera de Año Nuevo es buen instante para reunirse y hacer nuevos recuerdos.

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