madame blavatsky no hay mas religion que la verdad

Hace varios años que conozco a Guillermo Días Gómez, directivo principal creador de la Escuela de Capacitación Humanística Plenitud y, sin desmerecer a absolutamente nadie, no hay (para mí) persona mucho más conocedora de religiones equiparadas que él. Antes de comenzar, cabe rememorar que en determinada ocasión me preguntaron qué es la teosofía. ¿Es una ciencia, una filosofía, una religión? Respondí que estos son los diferentes ángulos desde los que los hombres se han acercado a la realidad que proporciona muchos asideros. La teosofía es la Sabiduría, la búsqueda de la Causa Primera. Los pensadores helenos enseñaban (entre ellos Pitágoras, Sócrates y Platón) sobre las tres esferas: la del Teo, la del Caos y la del Cosmos. La primera la designaban como la esfera de las causas primeras, la segunda como la sustancia escencial y la tercera como esa substancia indispensable insuflada de la causa primera que producía el Cosmos y, en él, todo lo que existe con una finalidad. Bien, en teosofía, que el bramanismo hindú llama Brahma Vydia, se estudian las causas primeras latentes en todos y cada efecto manifiesto. Todo cuanto nos sucede como humanos responde a una causa y de ahí que debemos estudiar a buscar esta causa, y no detenernos tanto en los efectos. Pero está claro, como padecemos los efectos solo nos preocupamos de lo que nos pasa, pero somos pequeños para saber las causas del mal. Le solicité la entrevista a Dies Gómez y, de manera muy espléndida, comenzamos a charlar de un tema puntual: la teosofía, dónde se produjo, qué es ser un teósofo, qué se necesita, bueno, en resumen… mejor nos divertimos de sus expresiones y esta entrevista. Frente todo, gracias por concederme esta entrevista y comienzo con lo que todos preguntan: ¿qué es la teosofía? La teosofía es una actitud de vida, una visión de la presencia, es una práctica espiritual, es una experiencia del cumplimiento del deber en función popular. En síntesis, es una búsqueda de sí, de nuestra identidad y entendimiento de manera intuitiva de la causa, la razón de ser del Cosmos y del Hombre. ¿Es exactamente la misma teología que teosofía? El término teología significa, con independencia de las distintas corrientes religiosas, la búsqueda de Dios. A este dios la teosofía llama Causa Primera, pero no tiene relación a una personificación de la Divinidad, sino más bien a una intensa y dura labor de conseguir esa Causa Primera en nosotros. La teosofía no busca a Dios fuera, sino más bien en cada partícula manifiesta desde el micro especial y mucho más invisibles expresiones físicas hasta las Enormes Galaxias. Esta Causa Primera subyace en todo avance de las cosas manifiestas, de las formas, de los pensamientos de los Hombres. La teosofía enseña el arte de localizar el procedimiento para vincularnos mental y espiritualmente con esta Causa Primera. ¿De qué forma te vinculaste con la teosofía? Por un profundo sentimiento de comprender quién soy, de dónde vengo y hacia dónde voy. ¿Quién era Helena Petrovna Blavatsky? Era una iniciada en los Secretos Transhimalayics, transmisora ​​de los entendimientos teosóficos por indicación de sus Profesores y plasmados en tres enormes libros: la “Doctrina Segrega” (seis tomos); «Isis sin velo» (4 tomos) y la clave de la Teosofía, la transcripción de las enseñanzas del buddhismo tibetano sintetizadas en un increíble libro llamado «La Voz del Silencio», aparte de cientos y cientos de productos publicados en distintas medios. Fue la autora de la Sociedad Teosófica y contó conceptos del Profesor Khoot Hoomi sobre la función popular, científica, artística, filosófica y religiosa, entendiendo la palabra religión no como una creencia sino más bien como una actitud espiritual en frente de la vida. Religión significa religar al hombre con el cosmos, el mundo, la sociedad y consigo. Helena Blavatsky enseñó de esta forma teosofía, es una actitud de vida: la búsqueda y el trabajo para hallar la unidad en un intento de trascender a los opuestos separatistas. ¿Qué es ser un teósofo? Es trabajar por plasmar la Fraternidad Universal sin distinción de credos, condición popular, color, sexo y diferencias culturales. Estudiar con el procedimiento analógico y cotejar las ciencias, las artes, la filosofía y las opiniones religiosas, intentando de hallar el hilo fundamental que subyace en todos y cada una. Y al final, estudiar los poderes latentes (potenciales) del hombre y las leyes incomprensibles de la naturaleza. Quien comparta estos tres principios es un teósofo, si bien no esté en ninguna composición institucional. Ser teósofo es querer a la Verdad y la Independencia, comenzando por la independencia de pensamiento en contraposición del dogmatismo institucionalizado. ¿Quién puede ser un teósofo? Todos los que procuren la perfección humana, que enseñen a no perder el espíritu crítico, ya que la cabeza del hombre se está liberando en todas y cada una unas partes de los convencionalismos que se habían reconocido como regla. Aún falta que aparezcan en la raza humana seres que vivan, descubran y plasmen en la acción la ley del equilibrio, de la armonía que va a ser la regla para este siglo. La cabeza es un factor dual en su esencia, puesto que con exactamente la misma sencillez se puede devolver el instrumento de el intelecto espiritual tal como volverse esclava de salvajes pasiones como el odio, el rencor, la envidia, la carencia de piedad, la indiferencia en oposición al mal o pretensiones del otro. La teosofía, para finalizar, es buscar la humanización del Hombre.

Protectora

Blanca Rosa Rodríguez López (1907-1992), al dejar Guatemala  cambió su nombre por el de Luisa Moreno y se transformó en una activista popular y sindical, tal como en protectora de los derechos de la mujer. Vivió en México, Cuba y USA antes de regresar al país, en la década de 1950.  

Las columnistas se alternaban el espacio en Vida, al que llamaron Sociedad Gabriela Mistral, pero en el semanario escribían asimismo hombres. “De esta generación salió un óptimo número de elites intelectuales urbanas, que destacaron en el campo de la Ciencia, la Política, la Sociología y la Literatura, que más tarde influirían en la creación de nuevos espacios públicos, ayudando a la creación de acuerdos y acuerdos y al fortalecimiento de la sociedad civil guatemalteca”, añade Casaús Arzú. La Sociedad Gabriela Mistral tuvo angosta afinidad con la Generación de 1920, lo que logró viable formarse como sector cultural generador de opinión pública, que ha podido trascender por vez primera al país del espacio familiar al público en temas de género”, apunta la historiadora . Intelectuales y líderes civiles fueron una parte de la Generación de 1920, que confrontó la dictadura de Manuel Estrada Cabrera y le vio caer. El Diccionario Histórico Biográfico señala que entre sus primordiales exponentes figuraron Alfredo Balsells Rivera, Arquelas Candela, Carlos Samayoa Aguilar, David Candela, Luis Cardoza y Aragón y Miguel Ángel Asturias. “Las pertenecientes de la Sociedad supieron explotar las redes informales de otras ramas teosóficas para conformar un considerable espacio de sociabilidad, que les dejó escapar del campo privado y comenzar a producir opinión pública en temas que hasta la actualidad no habían podido ser debatidos mucho más que en círculos muy reducidos y en el espacio familiar”, apunta en sus escritos la estudiosa. En Cuaderno de memorias 1900-1922, Jorge García Granados, entre los creadores de la Generación del 20, tiene relación a una familiar con la que se crió en el momento en que se quedó huérfano, Amelia Saborío García Granados y dice sobre las ocupaciones teosóficas que existían : “Se reunían las mujeres de la multitud aceptable en hablar y en leer a Allan Kardec y Madame Blavatski y otros especialistas en la materia. Asistían a asambleas espiritistas, donde temo que tomaban el pelo a personas bastante menos letradas que ellas”. Kardec fue el sobrenombre que empleó el pedagogo y escritor Hippolyte Denizard (1804-1869) reconocido como el sistematizador del espiritismo. Casaús Arzú halla importante la aportación de García Granados para poner de manifiesto «la gran relevancia que estas tertulias tenían para las elites intelectuales urbanas donde el espiritismo y la teosofía formaban una parte de la vida diaria».

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