los mormones pueden casarse con alguien de otra religión

De manera frecuente me preguntan si un integrante de la Iglesia de Jesucristo de los Beatos de los Dentros últimos tiene la posibilidad de tener una relación romántica con alguien de otra religión. La contestación en el caso de un misionero es simple: no. La contestación en la situacion de un integrante “regular” de la iglesia que no está en el desarrollo de cumplir una misión es algo mucho más dificultosa. El propósito de este producto es proveer ciertas aclaraciones útiles.

Hay una secuencia de componentes complejos que llevan a la mayor parte de los integrantes practicantes de nuestra iglesia a casarse con otros integrantes de su religión. Primeramente, nuestra «iglesia» no es solo una religión; es asimismo una cultura. Las diferencias culturales importantes tienen la posibilidad de complicar un matrimonio, aun en el momento en que una pareja está con sinceridad enamorada. Estas adversidades culturales tienen la posibilidad de argumentar por qué razón los estudios prueban que los matrimonios entre integrantes de nuestra iglesia y los de otras religiones tienen tasas altísimas de divorcio. Por otra parte, los matrimonios entre 2 integrantes, especialmente cuando se efectúan en nuestros santuarios, tienen tasas bajísimas de divorcio. La unidad cultural en el matrimonio es primordial.

El cariño: para toda la vida

En contraste a otras religiones, donde el cariño de pareja se termina con la desaparición de entre los 2 cónyuges, los mormones creen en el cariño romántico alén de la desaparición. No obstante, nuestro principal creador de los mormones llegó a tener hasta 40 esposas.

De la misma forma como sucede con otras religiones, como nuestro cristianismo, los mormones tienen que almacenar voto de castidad antes del matrimonio. O lo que es exactamente lo mismo: las relaciones íntimas están prohibidas antes de casarse.

Las alegrías del matrimonio

“…el matrimonio entre el hombre y la mujer es ordenado por Dios… la familia es primordial en el chato del Constructor para el destino eterno de sus hijos” (“La familia: Una proclamación para el planeta”).

Los hombres que quiere al Señor

En el Himno del Gloria en la Liturgia, se exalta: “Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que quiere al Señor” ( previamente se afirmaba a los hombres de buena intención).

Por ahí va la contestación, alabamos a Dios, proseguimos al Dios único y verdadero, que no excluye a absolutamente nadie, que se proporciona a la Eucaristía por la salvación de todos, “no por nosotros los católicos”.

Lo que verdaderamente frecuenta pasar:

Comienza la frustración en la mujer, puesto que fué criada en una iglesia diferente a la de su pareja, pero al no tener seguridad para mencionarle se las cosas que sienten , la relación empieza a alejarse. Y la mujer (por el hecho de que la mayoria de las veces son ellas las que ceden) termina dejando de proceder a su iglesia, asistiendo en cualquier caso, a la de él.

Claro que no es feliz, fue criada con otros valores morales, y se siente muy fracasada y mal por no ir donde ella siente que verdaderamente habría de estar. Evidentemente que a su pareja no le importa de qué forma está, consiguió su cometido, ella decidió proseguirle a él, aun a su religión, y en el momento en que la ve plañir en la iglesia piensa que es pues está conmovida, contenta y agradecida.

Deja un comentario