libros que hablen sobre la religión y el universo

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Bien conocido es que la sociedad de norteamérica es de enorme manera diversa, muy complicada y que está llena de contradicciones. Últimamente, por poner un ejemplo, y con motivo del inefable y folclórico National Prayer Breakfast (Desayuno nacional de oración, algo inequívocamente americano), el pasado 9 de febrero, los medios liberales, de orientación política demócrata, tal como los sitios de Internet y comunidades de librepensadores, pusieron el grito en el cielo frente a las afirmaciones del presidente Donald Trump encomiando la tradición religiosa estadounidense: «La fe es central en la vida estadounidense y para la independencia».

El origen del cosmos

Enseña el origen del cosmos mediante la crónica de Inés y Guillén, 2 pequeños que vivían en una casa de cartón fabricada por ellos mismos. Fuera de ella, todo se encontraba obscuro, con lo que se propusieron colorear todo el cielo de colores, como hacían en su pequeño hogar. Está repleto de ilustraciones, lo que le hace idóneo para los pequeños que todavía no entender leer y precisan asistencia de la gente mayores. Creador: Juan Galves y Lourdes Alcalde Editorial: Cosquillas Amazon

Este título, pese a estar escrito y también ilustrado en el lenguaje de los pequeños, da elementos a fin de que todo el planeta comprenda un tanto mucho más todo cuanto nos circunda: el tiempo , la nada, el origen del cosmos o la evolución de todo el mundo, entre otros muchos, está repleto de solapas, pestañitas y otros elementos para estudiar mientras que se juega. Creador: Neal Layton Editorial: Molino Amazon

Fe religiosa y ciencia

Si bien entre las muchas virtudes de Georges Lemaître era la de pasar inadvertido, la gran trascendencia de su iniciativa científica le aportó visibilidad, más que nada a USA.

religión

Esto le dio la posibilidad de dirigirse al enorme público y poner de manifiesto sencillamente las ideas sobre la relación entre la ciencia y la fe religiosa. En el mes de febrero de 1933 se expresaba de este modo en una entrevista concedida en New York Times: «Yo me interesaba por la realidad desde la perspectiva de la salvación y desde la perspectiva de la seguridad científica. Me daba la sensación de que los dos caminos conducen a la realidad y decidí continuar a los dos. Nada en mi vida profesional, ni en lo que encontré en la ciencia y la religión, jamás me ha inducido a mudar de opinión».

Siempre y en todo momento sostuvo y defendió con celo esta clara separación. En 1951, en un acto protocolario de la Academia Pontificia de Ciencias, el Papa Pío XII pronunció estas expresiones, en un alegato que indudablemente le había listo el académico Edmund Whittaker: “… Semeja que la ciencia de el día de hoy, reculando en un salto de millones de siglos, logró ser testigo de este Fiat lux indispensable en el momento en que, de la nada, reventó con la materia un mar de luz y radiación, al paso que las partículas de elementos químicos se dividen y se reúnen en millones de galaxias”. Si bien el contexto de todo el alegato parecía mucho más bien retórico, exaltando las habilidades de la ciencia, esto no le pareció bien a Lemaître, que logró todo lo que resulta posible por mover a través de terceros su opinión al Papa, para llevarlo a cabo más tarde en lo personal en una asamblea que sostuvieron poco después. Nada trascendió de la asamblea, pero no volvió a manifestarse ninguna iniciativa sobre el tema que dejara una interpretación equívoca.

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