ley apolitica y anti religión en escuelas de españa

La Delegación de Defensa en Aragón ha ordenado una exposición sobre la vida del médico militar Fidel Pagés, inventor de la anestesia epidural. Fue estrenada el miércoles 5 de octubre en la Salón Odón de Buen del Museo de Ciencias Naturales de la Facultad de Zaragoza.

La exposición se compone de 20 cuadros, en los que se expone tanto la vida como los adelantos médicos emprendidos por este médico militar, tal como el legado que dejó la sociedad de la cual formamos parte. Asimismo tiene material sanitario de la temporada cedido por el museo de la Academia General Militar y el expediente académico de Fidel Pagés que se guarda en la Facultad de Zaragoza.

SR. Venkatesh

El jugador de fútbol de Bangalore Mars Club, SR. Venkatesh, de 27 años, entró como suplente en el minuto 73 del partido contra el aparato South Western Railway antes de colapsar en los últimos minutos del partido. (Crédito: Manjunath Kiran/AFP vía Getty Images)

El delantero indio D. Lakshmi Venkatesh del Club Bangalore Mars colapsó prácticamente en el final del juego contra el South Western Railway, en el mes de marzo de 2012, tras ingresar como sustituto. El joven de 27 años participaba en un partido de la división A de la asociación de fútbol del distrito de Bangalore.

En conclusión

Resulta falaz charlar de “persecución religiosa republicana”. No existió un propósito antirreligioso claro y genérico de las autoridades republicanas, pese a la publicidad de la literatura martirial. Lo que hubo entre 1931 y mediados de 1936 fue un encontronazo cultural entre 2 modelos identitarios, en pugna por el término de ciudadanía, representados, respectivamente, con lo que Rafael Cruz llama «red social habitual» en oposición al «pueblo católico». Puede aceptarse la proposición persecutoria en un sentido instrumental, limitada en el tiempo (la guerra civil), en el espacio (unas zonas de la retaguardia republicana mucho más que otras) ahora los promotores (los comités de defensa o de link). Es comprensible que quienes padecieron la ofensiva laicista, no exenta de excesos anticlericales, se consideraran perseguidos desde la proclamación de la República y que la crueldad revolucionaria de 1936 le viniese a comprobar. Pero emprender un tema como este desde un plan rigurosamente académico ordena a llevarlo a cabo con herramientas científicas. Como demostró Julio de la Cova, la situacion español no es tan inusual en lo concerniente a los repertorios de acción desplegados por los anticlericales o en lo que hace referencia al empleo político de la religión en una guerra civil. Sus especificidades están en las grandes (y concentradas en pocos meses) cantidades de víctimas en la situacion español; y que, en contraste a la revolución rusa o mexicana, la crueldad en la revolución de españa no fue compromiso del poder estatal, sino más bien de su debilitamiento. Tampoco es menor otra diferencia: mientras que unos morían por la cruz, en la otra mitad de España se mataba en su nombre.

Abrasar la iglesia formó una parte del ritual innovador en verano de 1936. Matar al espiritual, asimismo. Pero ni la tea incendiaria fue traje, ni todos y cada uno de los eclesiásticos padecieron exactamente el mismo acoso criminal. Unas órdenes religiosas fueron mucho más atacadas que otras y, evidentemente, los monjes y frailes mucho más que los sacerdotes y monjas. Si le sumamos que las autoridades republicanas se volcaron en la preservación del patrimonio espiritual no destruido por la “furia sagrada”, que sobran ejemplos de alcaldes y concejales que expusieron su historia para socorrer la de ciertos curas y religiosos, difícilmente puede probarse un supuesto programa persecutorio.

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