la tradición ilustrada contra el papel público de la religión

La Princeton University Press ha anunciado últimamente el libro The Religious Enlightenment: Protestantes, Jews y Catholics from London to Vienna, escrito por David Sorkin, un instructor de historia y estudios judíos de la facultad de Wisconsin que protege que religión y también Ilustración no fueron, cuando menos en un inicio, oponentes acérrimas.

INTRODUCCIÓN

El surgimiento de la función cognitiva al humano moderno hace precisamente 30 mil años, permitiendo el éxodo de novedosas maneras de meditar y estar comunicado desde allí, va precipitar aun el comienzo de la estratificación popular, el comercio y la religión. Los humanos, desde ese instante, vieron el planeta desde la visión de las opiniones sobrenaturalmente. En estas sociedades ancestrales, la religión y las leyes formaban una parte de una amalgama que las unía intrínsecamente mediante vínculos de familia y hereditarios, formando en un inicio el gobierno de los genes y, más tarde, reproduciendo el núcleo de las instituciones en las relaciones sociolegales -económicas . -la política, en una unión umbilical entre Estado y religión, donde las leyes se formaron y aceptaron como fórmulas sagradas y las atribuciones de reyes y jueces, subsumidas asimismo como sacerdotales (COULANGES, 2006).

A lo largo de bastante tiempo, la religión que formaba una parte de la vida popular, política y económica de las sociedades viejas, no fue objeto de una sola y única verdad absoluta en menoscabo de otras opiniones de distintas etnias . Cada sociedad adoraba a los dioses sin ignorar o ignorar la presencia de dioses extranjeros. Quizás dado a que la religión se produjo en el culto familiar, en el campo limitado a la familia como una parte de las leyes y prácticas de los pueblos viejos en el campo del principiante derecho privado, después la génesis de las instituciones y leyes civiles del Estado en estas sociedades viejas, no existía espacio, ni el reconocimiento de la aversión o la intolerancia como en la temporada moderna.

Conclusión

Varios de los historiadores de la segunda mitad del siglo XIX y prácticamente todos los del siglo XX procuraron las influencias intelectuales que causaron la revolución de Independencia. Como ocurrió en otras ocasiones, estas influencias eran frecuentemente las del pensamiento ilustrado de octavo. Los estudios de Monelisa Lina Pérez-Marchand y, últimamente, los de Carlos Herrejón y Gabriel Torres Puga dan cuenta de que hubo varios ilustrados que no se publicaron a la revolución, con lo que la filiación debería ponerse en duda . Si «influir», referido a algo, significa «generar sobre otros algunos efectos», entonces los pensadores ilustrados no causaron la revolución de Independencia. Sospechar esta identificación supone, en concepto de Tuli Halperin, eliminar lo innovador a los actores revolucionarios.

En decisión correcta, entre los elementos que causó que los historiadores encontraran esta “predominación” ilustrada en los promotores de la Independencia fue que, en las fuentes, resulta simple hallar estas atribuciones. Como logró ver a Luis González en El trabajo de historiar, múltiples teóricos de la historia han elaborado manuales y técnicas para saber la certeza de las fuentes. En el ejemplo expuesto en este corto ensayo resulta conveniente, como es natural, destacar los presentes de los propios actores acusados ​​de ilustrados, que rechazaban cualquier cargo de filosofismo, tal como sopesar la intencionalidad de quienes les apuntaron de revolucionarios afrancesados. De todos modos, tanto los rebeldes imputaron a las autoridades virreinales de estimar entregarse a la Francia imperial, como los defensores del orden colonial acusaron a los rebeldes de ser agentes napoleónicos. ~

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