la politica y la religion son el opio del pueblo

4 expresiones que constituyen una expresión famosa y, en tiempos, muy habitual sobre la que, además de esto, existe plena conciencia de que no es apócrifa. Su creador, Carlos Marx, se desliza en el final de una conocida oración en la Crítica de la filosofía del derecho de Hegel: “la religión es el sollozo de la criatura oprimida, el concepto real de todo el mundo sin corazón, tal como el espíritu de una temporada privada de espíritu. Es el opio del pueblo”. Pasó siglo y medio desde su enunciación y los que llegamos a meditar que era una antigualla debemos agarrar candelas. No solo es que el imperio de la razón pareciese descuartizarse frente el progreso del papel que desempeñan las conmuevas, ni que religiones capaces el día de hoy se hallen arrinconadas por la opinión pública como le sucede a la Iglesia católica frente a los escándalos de pedofilia, el tema empata con unos tiempos muy especiales en los que se asientan las sociedades recientes.

Si Marx mencionaba a contextos de opresión, pero asimismo de angustia desmoralizadora en que la presencia no tenía alma o, si elige, de sentido, el instante presente no posee aspecto de ser muy distinta . El paroxismo del consumo, la soledad rampante y la exacerbación del yo que catapultan vidas recluidas en sociedades líquidas según la famosa concepción de Zygmund Bauman parecían asegurar la validez de la restauración del habitual aducido. Es verdad que las instituciones que acogen la acción colectiva y que dan sentido a la política expresan hábitos zombies, a los que no son extraños aquellas que actúan rigurosamente en el lote espiritual, sumiéndose todas y cada una en un estado de descrédito, desconfianza y irrelevancia como jamás ocurrió. Pero no de ahí que el papel opiáceo de ciertas no dejó de tener su herramienta frente al mal, el desalimento y la necesidad de conmiseración. En esta arena, las de carácter espiritual, por su perfil intimista así como exotérico, tienen una ocasión de oro en el momento de producir consuelo y promesa.

La tierra está sembrada de espinas político-religiosas

La política emplea la religión que tiene a mano para forzar a los pueblos a fin de que prosigan algunos preceptos de fachada religiosa con los que someter a las masas. La tierra está sembrada de espinas político-religiosas que convirtieron a bastante gente de bien en campos estériles y también indiferentes a toda asistencia al prójimo. La política y la religión han producido el menor nivel de fe en todas y cada una de las naciones por el sincretismo que exhiben varios líderes mundiales al estilo de Putin que con una mano se señal y con la otra amenaza con apretar el botón nuclear.

La que podríamos determinar de qué forma la desputinización de Rusia pide en primer lugar la desincretización y desecumenización de la extinta Unión Soviética en esta novedosa versión 2.0 donde se convirtió. La política rusa es asimismo el opio del pueblo que está induciendo a los humanos a odiarse y asesinarse sin cargo de conciencia. De este modo es el opio sincretista que en este momento consume Rusia y Ucrania. Todo lo mencionado no debe malinterpretarse con la auténtica religión que fomenta el precaución del huérfano, la viuda y el extranjero en un planeta donde todos somos causantes unos de otros.

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