la geometria en las religiones cristiana arabe y judia

Recojo esos trozos de la mala narrativa de mi padre, un campesino palestino superviviente de AL-Nakba (1948). Hace 32 años me afirmaba: le hemos proporcionado al occidente cristianismo y nos volvieron cruzadas, le hemos proporcionado al occidente judaísmo y nos devolvieron sionismo, le hemos proporcionado al occidente islam y nos devolvieron saudismo.

Yo, bajo una predominación freudiana, pienso que esta trilogía monoteísta de mi antepasado semita terminó siendo una fractura en la sexualidad humana. O sea otro tema.

Literatura y Arte mudéjar

La población arabizada (mudéjares, mozárabes y judíos de al-Ándalus) enseña la presencia de la escuela de Traductores de Toledo y núcleos de traducción en Aragón ( estos los vamos a desarrollar en un próximo trabajo), tal como las influencias evidentes en las figuras de Pedro Alfonso, creador de Diciplina clericalis, el Arcipreste de Hita, Ramon Llull y muchos otros.

Mientras que en al-Ándalus se vivió bajo dominio almohade, fue de enorme esplendor la poesía estrófica y en la península abundaron los versistas panegiristas, que procuraban congraciarse con el poder. Al tiempo, el misticismo musulmán, el sufismo, brotó con brío, resaltando en al-Ándalus la figura de Ibn ‘Arabī de Murcia, entre los pensadores místicos mucho más esenciales del Islam. Los sufíes deberían ejercer una predominación colosal entre los versistas cristianos españoles del Renacimiento, apareciendo en España el género de la literatura mística (Teresa de Jesús, Juan de la Cruz, etcétera.), movimiento que no se dio en el resto de ‘Europa, pero sí en España, merced al influjo sufí.

Mosaico espiritual, minorías perseguidas

Pese a su estridente variedad religiosa, tramas culturales y lingüísticas dan cierto orden al mosaico levantino. Lo prueba el arameo, la lengua que se charlaba en la Palestina romana y que fue la lingua franca hasta la llegada del islam. En árabe, «la paz esté contigo» tiene por nombre salaam aleikum; en hebreo, shalom aleichem, y en arameo, shlama lokhum. No obstante, la similitud es falsa, como exhibe la Tumba de los Patriarcas en Hebrón, donde las tradiciones cristianas, judías y también islámicas ubican los restos de Abraham, Isaac y Jacob y sus respectivas esposas: Sara, Rebeca y Lea. Un muro infranqueable divide la mezquita y la sinagoga. El 25 de febrero de 1994, un día en el que coincidió Purim y Ramadán, un colono judío ultranacionalista, Baruch Goldstein, mató en la mezquita a 29 musulmanes, varios de ellos pequeños.

Desde el objetivo del Imperio otomano, los movimientos poblacionales fueron recurrentes en sus viejos dominios desde los Balcanes a Yemen. En 1922, en el orden británico de Palestina, el diez% de la población era cristiana. El día de hoy entre el Mediterráneo y el Jordán son menos del 2%. En todo Oriente Próximo y en el norte de África, solo el 4% de la población es todavía cristiana. Mientras que, Siria, Van a ir y Yemen perdieron prácticamente todos sus judíos y Turquía en sus caldeos. Solo varios yazidis, un pueblo de lengua kurda que profesa una religión preislámica, subsistieron a la campaña genocida que Dáesh lanzó contra ellos. Los mandos de los humedales del Tigris, recónditos herederos de los cultos mistéricos de la vieja Babilonia, asimismo están al filo de la extinción. Los bahai, que prosiguen las enseñanzas de Bahá’u’lláh –quien en 1844 en Shiraz proclamó ser “el imán oculto”–, prosiguen perseguidos en Van a ir y Yemen.

¿De qué forma fue fundado el judaísmo?

El judaísmo no tiene un principal creador reconocido, más allá de que la tradición se remonta al primer hebreo, Abraham, nuestro patriarca de los credos católico y también islámico.

En sus comienzos, el pueblo judío se llamaba a sí mismo hebreo (“que viene por otro lado”) o israelí, puesto que su primer reino predeterminado llevaba el nombre de Israel (“que ha luchado con Dios”) ).

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