la corte en europa política y religión siglos xvi-xviii

Las distintas confesiones surgidas en el siglo XVI (catolicismo, luteranismo, calvinismo) se han estudiado como formaciones ideológicas y religiosas uniformes que resultan útiles para argumentar el desarrollo de confesionalización de las monarquías de europa. No obstante, una meticulosa investigación revela que aparecieron distintas corrientes espirituales en la ortodoxia de cada confesión, apoyados por partidos o conjuntos políticos que, al tiempo, justificaban la práctica política de sus respectivas monarquías; los ejemplos son varios: las facciones “albista” y “ebolista” en la Monarquía hispana, defendían un método de organización política y estaban apoyadas en 2 prácticas religiosas; el “partido español” en la Corte de Luis XIII, conectaba con tendencias espirituales místicas y se oponía a los valores políticos y religiosos de Richelieu; en la Curia de Roma, los cardenales formaban partidos o tendencias que defendían distintas maneras de comprender la espiritualidad. Lo mismo ocurría entre luteranos y calvinistas: la pugna entre “arminianos” y “gomaristas” en los Países Bajos, o las tendencias puritana y presbiteriana en Inglaterra, etcétera. Además, las Órdenes religiosas se identificaron con las diferentes tendencias y tuvieron a sus valedores, no solo en la Corte de cada Monarquía, sino más bien asimismo en Roma. Las vías mediante las que tenemos la posibilidad de estudiar estas influencias y relaciones son variadas: primeramente, la Capilla Real (construcciones, oficiales o sermones que se pronunciaban, tal como la evolución del estilo y contenido de la música) ; y asimismo mediante las corrientes espirituales y Órdenes religiosas que existían en la Corte; de manera frecuente sus integrantes escribían los libros que definían las teorías políticas que debían justificar la actuación de las Monarquías, al unísono que eran apoyadas y sostenidas por las facciones cortesanas. Todos estos puntos se estudian en esta obra (Leer mucho más).

Los principios del absolutismo

Un antecedente de las monarquías absolutistas fueron las monarquías centralizadas de los siglos XIV y XV (como los Reyes Católicos  en la península) ). Las reformas administrativas y centralizadoras introducidas por estos monarcas adelantaron la posterior reorganización absolutista. Las dos formas monárquicas sentaron las bases del Estado moderno.

En los años del absolutismo se incrementó la inclinación a concentrar el poder en la persona del rey en menoscabo de la nobleza y la Iglesia. Esto se debió en buena medida a la mayor incumbencia de los monarcas absolutos en los temas de gobierno, asesorados por ministros de seguridad, y la doctrina según la que los reyes regían por derecho divino.

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