la busqueda del sentido de la vida la religion

EL SENTIDO DE LA VIDA

Véase asimismo:

Conclusión

Debo finalizar. Confirmaba, al comenzar, que no logramos hallar el sentido de la vida religiosa mucho más que comprendiendo que es una contestación a la búsqueda de sentido de la vida humana. He sugerido después que una de las maneras de entender la presente crisis de sentido de la sociedad occidental se elabora de este modo: la historia primordial que contamos para decir quiénes somos y dónde vamos por el momento no marcha. Esto está simbolizado por nuestro amado oso. Es una historia llena de contradicciones. Charla de avance, pero semeja llevarnos a la pobreza. Da la independencia y no obstante estamos de forma frecuente impotentes. Invita a ser el “yo moderno”, autónomo y solitario, pero descubrimos que no tenemos la posibilidad de ser humanos sin red social.

De ahí que la vida religiosa no puede contestar a esta sed de sentido mucho más que encarnando otra historia, otra visión de lo que es ser un humano, cuyo símbolo observamos a nuestra aún mucho más querida monja, que canta frente al cirio durante la noche. Es una historia que da otro sentido del tiempo. No es tanto la ineludible marcha del avance como el relato del de qué manera estamos con el Señor que nos llama a Él. Y lo que anima esta historia, no es la libre rivalidad, sino más bien la inimaginable imaginación de Dios que resucita a los fallecidos. Y el héroe de esta historia no es el héroe solitario de los tiempos modernos, sino más bien el hermano y la hermana que están en red social y edifican para el resto una red social.

El ejemplo

Jesús, a lo largo de su historia, puso en práctica el Reino de Dios con hechos y expresiones. Para ser leal al emprendimiento del Padre, Jesús entró en enfrentamiento con los proyectos de exclusión y muerte dominantes de su tiempo. Después, con su resurrección abrió los ojos y corazones de sus acólitos. Con la celebración de la ascensión Jesús intentó comunicar: “misión cumplida. En este momento les toca a ustedes: vayan por todo el planeta” (Mt 28,19). Y les garantizó que con la fuerza del Espíritu seguiría con ellos a fin de que continuara su mensaje de amor, justicia, paz y independencia.

Para vivir es indispensable que nuestra vida tenga sentido, pero es requisito elegir el que sea con la capacidad de contestar a las pretensiones mucho más profundas de la naturaleza humana.

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