ironias sobre la religion en el si de las niñas

A primer aspecto, en el momento en que leer la obra “El sí de las pequeñas” de Leandro Fernández de Moratín, semeja visible que el antagonista o la villana de la obra es Doña Irene. Si bien su hija, Doña Francisca, no está contenta con su deber con Don Diego, Doña Irene insiste. Su papel como el antagonista se asegura por Don Diego en el final de la obra en el momento en que él afirma “Lo puso todo a rodar… Esto sucede a quien se fía de la prudencia de una mujer” (Moratí 82). No obstante, me hago una pregunta si nosotros, como leyentes, debemos estimar a su personaje bajo una luz diferente. A lo largo de este periodo Doña Irene hace lo preciso para subsistir y ella cuenta “Pues me ven sola y sin medios, y pues soy una pobre viuda, semeja que todos me desdeñan” (Moratí 80). Como una mujer, ella no posee derechos ni predominación en ese tiempo sin un marido o un hijo. Por contra, Don Diego es hombre rico y también capaz y él puede subsistir sin compañera, y él expresa «no temo ahora la soledad horrible que conminaba mi vejez» (Moratí 85). Estas mujeres no tienen estas opciones en la vida. Para ilustrar, sin la entrada de su apasionado, Don Carlos, Doña Francisca habría debido casarse con Don Diego. Y ella solo puede casarse con su apasionado con la bendición de Don Diego.

Es mucho más, Don Diego sabe que su matrimonio a esta pequeña no es correspondiente, y él refleja, “Afirmarán que la boda es dispar, que no hay proporción en la edad, que…” (Moratí 18). No obstante, él prosigue con su deber con la pequeña Doña Francisca. Para mí, el personaje de Don Diego debería equiparar con los individuos en el libro de “Lolita” pues en el momento en que él tiene relación a Doña Francisca, su alias es “hija mía” (Moratí 25). Por otro lado, en el momento en que él detalla sus peculiaridades, a él le agradan sus características infantiles “¡aquello candor, esa inocencia!” (Moratí 17). De todos modos, él sabe que la boda no era correcta (no es coincidencia en que su deber fue misterio) y él tiene el poder mediante toda la obra para detenerla.

Contexto Histórico-literario

La España Del s. XVIII empieza con un cambio dinástico. Los Borbones, y en especial Carlos III obligaron de a poco las ideas reformistas de la Ilustración europea, que en política consigue la manera del llamado “despotismo ilustrado”, y en arte y literatura las directivas del neoclasicismo. Este movimiento protege un Arte racional, armónico, utilitarista, distanciado de las formas recargadas del Barroco y con una finalidad didáctica y moralizante. Frente a la literatura de Ficción se muestran proyectos de contenido crítico o al servicio de las ideas: Ensayos, fábulas, poesía filosófica…

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