intelectual que haya favorecido el diálogo entre ciencia y religión

1. En la polis griega no solo es inventada la democracia, sino quedan consagradas las premisas a fin de que se logre charlar todavía el día de hoy de su plena vida: la aptitud jurídica de todos y cada uno de los ciudadanos para formar parte en la adopción de resoluciones y el derecho igual a tomar la palabra en la reunión. Es lo que recogen los conceptos de isonomía y de isegoría, este último bastante menos usado que el previo. Sin ese ingreso popularizado a la palabra, el ciudadano no posee elementos de juicio para producir su opinión en un sentido o en otro. En verdad, entre las primordiales vías de restricción de la democracia a las sociedades contemporáneas radica exactamente en manejar o denegar ese instante primordial del desarrollo político, y, de modo especial, la práctica de los totalitarismos se asienta sobre esta interferencia al unísono de constituir la opinión pública. Cerrando el círculo, esta conocida aptitud de ingreso a la palabra por la parte del ciudadano asimismo necesita en la modernidad que él mismo reciba una información veraz.

Una vez fijados los aspectos de esta clase ideal, puede pensarse que aun en la narración de la era del liberalismo y la democracia, por no charlar de los mucho más de 2 milenios anteriores de poderes despóticos, se verifica es el acierto de Rousseau al declarar que el hombre nació libre, pero está en todas y cada una partes encadenado. Hablamos de un cómputo en líneas en general acertado, comparable a su apreciación de que difícilmente los hombres admitirán ser regidos por otros hombres en el momento en que la mayoria de las veces fueron regidos por los dioses. Pero para los dos casos debería introducirse una cláusula de precaución. El predominio de las variaciones de poder teocrático, desde el planeta prehelénico a los fascismos, desembocó a lo largo de la era moderna en un persistente combate con la aspiración a la independencia política, con lo que toda restricción recibió el estigma de la ilegitimidad que antes fuera adjudicado a los contrarios al absolutismo.

Tres enfoques: epistemológico, histórico y sociológico

Las relaciones entre ciencia y religión tienen la posibilidad de enfocarse desde múltiples puntos de vista. Este estudio se enfoca en tres, histórico, epistemológico y sociológico. Tanto la religión como la ciencia son fenómenos culturales que estuvieron presentes durante la historia desde la mucho más recóndita antigüedad. En ocasiones se corre el riesgo de sospechar que la ciencia empieza con la ciencia actualizada del Renacimiento, olvidando todos y cada uno de los desarrollos precedentes. O sea un grave fallo, ya que el nacimiento de exactamente la misma ciencia actualizada no puede comprenderse sin los desarrollos científicos precedentes. Remontándonos a los tiempos de la ciencia en la antigüedad logramos hallar ahora relaciones con la religión.

Un interés particular tiene la relación entre el cristianismo y la ciencia, puesto que la ciencia actualizada nace exactamente en el occidente católico. Esta relación empieza con los primeros autores cristianos del siglo III y prosigue en todo el tiempo hasta nuestros días. En ocasiones se facilitan y se muestran conclusiones equivocadas sobre esta relación al no tenerse presente de qué manera ocurrió durante la historia. El enfoque histórico es, ya que, indispensable para llegar a una adecuada visión del inconveniente.

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