independencia de arte la ciencia etc de la religion

Las relaciones entre ciencia y religión tienen la posibilidad de enfocarse desde múltiples puntos de vista. Este estudio se enfoca en tres, histórico, epistemológico y sociológico. Tanto la religión como la ciencia son fenómenos culturales que estuvieron presentes durante la historia desde la mucho más recóndita antigüedad. En ocasiones se corre el riesgo de sospechar que la ciencia empieza con la ciencia actualizada del Renacimiento, olvidando todos y cada uno de los desarrollos precedentes. O sea un grave fallo, ya que el nacimiento de exactamente la misma ciencia actualizada no puede comprenderse sin los desarrollos científicos precedentes. Remontándonos a los tiempos de la ciencia en la antigüedad logramos hallar ahora relaciones con la religión.

Un interés particular tiene la relación entre el cristianismo y la ciencia, puesto que la ciencia actualizada nace exactamente en el occidente católico. Esta relación empieza con los primeros autores cristianos del siglo III y sigue en todo el tiempo hasta nuestros días. En ocasiones se facilitan y se muestran conclusiones equivocadas sobre esta relación al no tenerse presente de qué manera ocurrió durante la historia. El enfoque histórico es, ya que, indispensable para llegar a una adecuada visión del inconveniente.

Conceptualización de la Muerte

Al charlar de la desaparición intervienen múltiples aspectos propios que exaltan el sentido y el concepto que tiene este misterio para el hombre. El temor a la desaparición es un aspecto importante en el momento de tratar el tema. Hay que a este temor, a ese miedo incesante por no comprender qué va a pasar después, que es imposible meditar en la plenitud de la vida, en su disfrute y disfrute, sino siempre y en todo momento existe la indecisión de meditar en la desaparición como aspecto perverso y maléfico que estropea la vida (Mejía, 2012). Desde una visión filosófica Epicuro (2007, p. 125) expone:

Acostúmbrate a meditar que la desaparición no es nada para nosotros. Pues todo bien y mal viven en la sensación, y la desaparición es privación del sentir. Por consiguiente, el recto conocimiento que nada es para nosotros, la desaparición hace feliz la condición mortal de nuestra vida; no por el hecho de que agregue una duración sin límites, sino más bien por el hecho de que suprime el ansia de inmortalidad. Así, no hay nada alarmante al vivir para quien ha comprendido rectamente que no hay nada alarmante al no vivir. … Conque lo mucho más horrible de los males no es nada para nosotros, puesto que mientras que somos la desaparición no está presente, y en el momento en que la desaparición se muestra por el momento no existimos. En nada perjudica, ya que, ni a los vivos ni a los fallecidos, por el hecho de que para esos no está y estos por el momento no son … . El sabio, en cambio, ni despeja la vida ni le teme no vivir, pues no le estresa el vivir, ni cree que sea algún mal el novivir.

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