imagenes de niños reales jugando en el cole clase religion

1- ST. Peter’s School

Barcelona

Es el único instituto de Cataluña que tiene un laboratorio infantil de ciencias, el primero en ingresar en su currículo materias como blockchain, nanociencia, medicina neurológica o intelectual licencia artificial y la única escuela de Barcelona que proporciona el IB En todo el mundo Continuum en inglés en todas y cada una de las etapas: infantil, principal, secundaria y bachillerato. St. Peter’s School Barcelona prepara a sus estudiantes para enfrentar los distintos desafíos que se hallarán en la vida. De ahí que, busca educar a pensadores críticos y de forma de pensar abierta, que salgan dispuestos para vivir, estudiar y trabajar donde deseen. El pilar primordial de la educación es el bilingüismo, si bien no de ahí que se dejan de lado el resto materias que aportan los entendimientos que precisan los pequeños y pequeñas.

¡No a la clase de religión! ¡Sí a una educación religiosa!

La investigación partió de la base de que el ERE no puede ser aséptica ni indiferente a las realidades y activas sociales, según se lee en entre los productos que han anunciado.

religión

Previamente las instituciones educativas establecían la clase de religión y, siendo un país en la mayoría de los casos católico, se limitaba de forma exclusiva a educar esta doctrina. Pero desde la Constitución Política de Colombia de 1991, se garantiza la independencia de cultos. El producto 19 afirma de este modo: “Toda persona está en su derecho a profesar libremente su religión ahora propagarla de manera individual o colectiva. Todas y cada una de las confesiones religiosas y también iglesias son del mismo modo libres frente a la ley”. Menos de tres años después, el producto 23 de la Ley 115, ley general de educación, estableció que la educación religiosa es un área primordial y “se va a ofrecer a todos y cada uno de los establecimientos académicos, observando la garantía constitucional según la que, en los establecimientos del Estado, nadie va a poder ser obligada a recibirla”.

“Este cambio produjo indecisión en las instituciones educativas”, enseña Balancee; ciertas prosiguieron ofertando lo que conocemos como la clase de religión, una religión confesional muy afín a la catequesis escolar, pero en el momento en que se matriculaba a un estudiante que practicaba otra religión, la institución no se encontraba lista para recibirlo; otros la transformaron en clase de ética, de valores o de capacitación ciudadana; un tercer conjunto resolvió efectuar ocupaciones libres o lúdicas, y al final hubo instituciones que se detuvieron a meditar en volver a diseñar la materia para aceptar al estudiante “una entendimiento de lo espiritual en la civilización bajo una visión incluyente y plural pero asimismo una capacitación que le dejara asumir responsablemente sus resoluciones en temas de creencia”, sigue Balancee.

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