imagenes de la madre de dios para la religion catolica

Pertence a las fiestas marianas más esencial y que la Iglesia festeja el 15 de agosto. Teológicamente forma parte a entre los dogmas o verdades de fe establecidos por la Iglesia; al lado de la Maternidad divina de María, esto es que es la Virgen María, y que fue concebida sin pecado original y que fue siempre y en todo momento virgen, el Magisterio solemne nos entregó esta verdad. Es la última verdad enseñada por la Iglesia siendo definida por el Papa Pío XII el 1 de noviembre de 1950; y siendo un dogma de fe, no hay oportunidad de que seamos engañados al aceptarlo, puesto que el Papa diviértete con la prerrogativa de la infalibilidad, como nos enseñó el Concilio Vaticano I en 1870.

El dogma no toca ciertas cuestiones muy similares con él, tal y como si la Virgen murió o no, y si la respuesta es positiva, si resucitó. Estas cuestiones quedaron en la libre aceptación y discusión de los leales, más que nada de los teólogos. El enseñado por Pío XII en la Constitución “Munificentissimus Deus” es “Que la Inmaculada Virgen María, siempre y en todo momento Virgen María, cumplido el curso de su historia terrestre, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial”.

Conclusión

Si bien el Papa Benedicto XVI no escribió ningún artículo dedicado particularmente al tema de la Virgen, pero en la Encíclica Deus caritas est, publicada el 25 de diciembre de 2005 dedica en el final del archivo un número a la Virgen María, donde piensa sobre las virtudes y la vida de la Virgen María a la luz del Engrandecido. De esta forma, resalta que ella es mujer humilde; siendo consciente de que ayuda a la salvación de todo el mundo; mujer de promesa y fe; su historia está tejida por la Palabra de Dios, charla y piensa con la Palabra de Dios –“la Palabra de Dios es realmente su casa, de la que sale y entra con absoluta naturalidad”–; en resumen, es mujer que quiere (Deus Caritas est, n.

religión

41).

Concluimos estas líneas con exactamente la misma oración con la que Benedicto XVI acaba su encíclica: “Santa María, Madre de Dios, tú has dado al planeta la auténtica luz, Jesús, tu Hijo, el Hijo de Dios. Te has entregado completamente a la llamada de Dios y te has transformado de esta forma en fuente de la amabilidad que mana de Él. Muéstranos Jesús. Guíanos hacia Él. Enséñanos a conocerle y quererle, a fin de que asimismo nosotros tengamos la posibilidad resultar capaces de un auténtico amor y ser fuentes de agua viva en la mitad de un planeta sediento” (Deus Caritas est, n. 42).

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