imagen de la madre de dios para la religion catolica

Mientras que escribo esto, el 6 de junio la Iglesia festeja a María, Madre de la Iglesia. El enorme don que significa la Virgen María para la Iglesia Católica y para toda la raza humana es algo en lo que todos tenemos la posibilidad de pensar intensamente, siguiendo el modelo que nos ofrece al “meditar todo en su corazón”. Siento una tremenda compromiso de comunicar la enorme imagen de la Inmaculada Virgen María, en especial en nuestra diócesis, gracias a que varios de los estimados hijos de Dios no la conocen e inclusive rechazan la iniciativa de conocerla y venerarla. Soy muy compasivo con los que no abrazan a la Virgen Muy santa, pues el don que significa verdaderamente es asombroso y de forma fácil descreído. ¿De qué manera podría una mujer, una auténtica mujer de carne y hueso, ser la Virgen María? Como muchos puntos de nuestra fe católica, puede parecer de forma fácil irrealizable e inclusive erróneo opinar que una fácil mujer pudiese ofrecer a luz al divino Hijo de Dios y no solo darlo a luz, sino más bien nutrirlo y mantenerlo en todos y cada instante de su encarnación.

Probablemente varios hayan estudiado el término teológicamente importante theotokos. Este término heleno significa verdaderamente “Virgen” y de esta manera lo declaró el Concilio de Éfeso en el año 431 d. C. Al pensar sobre este enorme secreto en el contexto de nuestro año de la Inmaculada Virgen María y de la Eucaristía aquí en la Diócesis de Tyler, siento el impulso de ir alén de la realidad extraordinaria que esta joven doncella, una virgen, dio a luz a Jesús de Nazaret. Precisamente, visto que el Hijo de Dios fuera dado a luz por una mujer da para investigar muchas páginas, pero nos animo a todos a dejar que nuestra imaginación abarque la verdad que María de Nazaret no solo dio a luz a Jesús en Belén, sino fue una auténtica madre a lo largo de su encarnación. Es esencial expresar asimismo la verdad de que la Inmaculada Virgen María todavía es la madre de Jesús, tal como todavía es la madre de su Iglesia.

TEXTOS SOBRE LAS IMÁGENES EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

1. En Dn 7,9: Dios Padre hace aparición frente al profeta con apariencia de “Adulto mayor de varios días” que se sienta en el trono. Dios asimismo emplea imágenes. 2.

islam

Ez 41,18: En el Templo de Jerusalén que ve en visión profética ve las paredes con varios relieves de querubes. 3. Ex- 20,4: afirma que no se hagan imágenes, pero a 20,24 charla de la prohibición de hacerse «dioses». Pero Él hace teofanías para suplir las imágenes, la última Cristo. En Dt 4,16-19 afirma que no se hagan imágenes para adorarlas. Lo mismo en Ma 5,8-9. 4. Josué adora (=adora) a un ángel en figura de hombre y no se le reinicia (5,13-16). 5. Según 2 Paralipomens 4,3 en el templo de Salomón habían figuras de bueyes.

Asimismo en el Nuevo Testamento en el Apocalipsis el Adulto mayor de días, el Cordero decapitado, o aun en el Evangelio la aparición del Espíritu Santurrón con apariencia de paloma o en los Hechos de los Apóstoles con apariencia de lenguas de fuego.

La Marialis Cultus de Pablo VI

El 2 de febrero de 1974 el Papa Pablo VI publicó la Exhortación Apostólica Marialis Cultus –“El culto a la Virgen María”–, destinada a ofrecer orientaciones sobre la recta ordenación y el avance del culto a la Muy santa Virgen María, apuntando además de esto a una renovada teología mariana, que recobra el sentido de María para la Iglesia. De ahí que, el propósito de la exhortación es la “recta ordenación y avance del culto a la Muy santa Virgen María”, que se introduce en el culto católico, como redacta el Papa: “El avance, esperado por Nos, de la devoción a la Muy santa Virgen, insertada en el cauce del único culto que ‘justa y justamente’ tiene por nombre ‘católico’ —por el hecho de que en Cristo tiene su origen y efectividad, en Cristo halla plena expresión y a través de Cristo conduce al ‘Espíritu al Padre—, es un factor calificador de la auténtica piedad de la Iglesia” (Introducción).

Aún en la Introducción, el Papa Pablo VI recuerda los sacrificios completados por él mismo para fomentar el culto mariano (escribió un archivo concreto sobre el Rosario que se titula Christi Matri Rosarii, fechado el 15 de septiembre de 1966, en que señalaba el día 4 de octubre, mes destinado a la Virgen María, como Día de Oración por la paz para soliciar su intercesión por la paz mundial, y en otros 2 documentos sugiere la auténtica piedad mariana: la Exhortación Apostólica Signum Magnum, de 13 de mayo de 1967, y la homilía pronunciada el 2 de febrero de 1965 (ocasión de la ofrenda de los cirios), no solo con “el deseo de interpretar el sentir de la Iglesia y el nuestro impulso personal, sino más bien asimismo pues ese culto —como es conocido— encaja como parte nobilísima en el contexto de aquel culto sagrado donde convergen la cima de la sabiduría y el vértice de la religión y que de ahí que forma un deber primario del pueblo de Dios.”

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