historia de jerusale n una ciudad y tres religiones

Es la localidad santa del Cristianismo, la mucho más devota de todo el orbe planetario. El epicentro de las tres religiones monoteístas más especial. Construida hace cientos de años quizá por origen divino, llena de historia, desbordante de pasado lustroso, místico, existencial, sobrehumano. Aquí vivió y murió Jesucristo. Su memoria encanta a millones de leales que la visitan de año en año como enclave supremo de peregrinación. Sitios con historia regresa a viajar de viaje para traspasar fronteras nacionales rumbo a Jerusalén, la ciudad más importante de Israel.

La considerada como Tierra Santa por los cristianos y cuya extrema devoción en tiempos pasados ​​motivó las enconadas Cruzadas militares entre Occidente y Oriente a lo largo de la Edad Media, ha forjado su crónica marcada de guerras y de luchas continuas y permanentes. Dominada por persas, helenos, romanos, cristianos y musulmanes, la localidad de Jerusalén guarda una espiritualidad que invita a cualquier viajero, espiritual, ateo o agnóstico, a conocer su esencia, que le convirtió en un destino único en el planeta.

Espacios santurrones en la mitad de una colonización

La verdad es que la mejor forma de comprender Jerusalén es remontarnos al pasado. Persas, seléucidas, romanos u otomanos hicieron la presente mezcla entre religión y también historia aparente en sus calles, sus pobladores y los millones de peregrinos y turistas que la visitan. La verdad es que hoy día el legado familiar mucho más aparente es el de temporada omeya y otomana, cuyos ejemplos mucho más representativos son Al-Aqsa o la Cúpula de la Roca. Unas creaciones, calles o restos arqueológicos que son «diluidos» y que están en riesgo gracias a las políticas coloniales israelíes. Esta pertence a las cuestiones que se refleja mejor todos los días, en el campo mucho más diario, como bien se puede ver en la obra de Ayestaran. Son múltiples las oportunidades en que el libro deja patente el continuo reclamo por la parte de esenciales representantes de conjuntos empresariales, políticos y religiosos sionistas de demoler la Cúpula de la Roca para crear el llamado Tercer Templo de Jerusalén. Este sitio, entre los mucho más tensos del mundo, es donde está la Piedra Fundacional o Angular. Esta roca, exactamente en el centro de la Cúpula del mismo nombre, es identificada por el islam como el punto exacto desde el que Mahoma inició su Viaje Nocturno. Al tiempo, para el judaísmo es el espacio mucho más sagrado, cuya roca desde la que brotó el planeta que estaba en lo que fue el Segundo Templo. Una cuestión reflejada en el libro de manera transversal y que el día de hoy se encuentra dentro de los enormes puntos de fricción entre el pueblo palestino y las fuerzas colonizadoras israelíes.

Alén de la Explanada de las Mezquitas o Monte del Templo (para el judaísmo) el vecindario católico aloja el Beato Sepulcro, entre los sitios mucho más sagrados para el cristianismo. Están la tumba donde Jesús resucitó y el sitio donde fue crucificado (el Suplicio). Un espacio en el que domina una suerte de statu quo entre las diferentes iglesias, que frecuentemente se mostró frágil. Como bien detalla Ayestaran en su obra, católicos, ortodoxos, helenos y armenios se dividen el espacio, con pequeños enfrentamientos eventuales que, aun, llegaron a sus manos. A esta representación cabe añadir la de coptos, siriacos y etiopes, que en menor medida sostienen su presencia. En esencia, un grupo representativo del cristianismo que custodia un espacio en la mitad del vecindario católico, donde la colonización israelí avanza asimismo con la adquisición de distintas inmuebles. La colonización y ocupación no se disminuye solo en el vecindario musulmán.

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