hijas de eva mujeres y religión en la antiguedad

Cuentan las leyendas hebreas sobre la creación de todo el mundo, que antes de la creación de Eva, Yahvé (el innumerable) creó otra mujer, llamada Lilith. Esta mujer fue formada por el constructor usando exactamente el mismo barro con el que fabricó Adam, teniendo el precaución de crearlos a los dos en su imagen y semejanza. Tras su creación, les entrego el Jardín del Edén para cohabitarlo en armonía y también igualdad.

Tras cierto tiempo, diríase que Lilith abandonó el paraíso, gracias a su inconformidad con las reglas establecidas por Yahvé, como por poner un ejemplo no comer el fruto del árbol del conocimiento, y gracias a su aburrimiento por la cotidianeidad de la vida paradisiaca y, más que nada, al cansancio frente a las ínfulas de superioridad de Adán, más allá de que habían sido conformados del mismo barro.

Interpretaciones del mito

El mito de Adam y Eva fué fundamento de numerosísimas interpretaciones, ediciones y creaciones artísticas, teológicas o literarias. Desde hace tiempo fue materia de enfrentamiento entre teólogos y investigadores cristianos, que discutían la manera adecuada de interpretar las alegorías del relato y con cierta frecuencia sacaron conclusiones que modelaron la sociedad en Occidente.

Por servirnos de un ejemplo, dado que fuera Eva quien diese el fruto de comer a Adán, fue de forma frecuente leído como prueba bastante de la naturaleza pecaminosa de la mujer, generalmente, y que ocupase un espacio subordinado a la sociedad durante la historia.

Eva se considera una “santa” en muchas iglesias cristianas

Si bien no está canonizada de manera oficial, hay una vieja tradición (clausurada en el Credo) que tras su muerte, Cristo “bajó a los avernos” para traer de vuelta a los justos a la Vida Eterna. Una vieja homilía cuenta este acontecimiento.

Va a buscar a nuestro primer Padre tal y como si este fuera la oveja perdida. Desea conocer a los que viven en las tinieblas y en la sombra de muerte. Él, que es exactamente el mismo tiempo Dios y también Hijo de Dios, liberará de sus cárceles y de sus dolores a Adán ahora Eva “Yo soy tu Dios, que por ti y por todos y cada uno de los que tienen que nacer de ti me he hecho tu Hijo. Te mando: Lúcida, tú que duermes, ya que no te creí a fin de que permanezcas cautivo en el abismo; levántate de entre los fallecidos, por el hecho de que yo soy la vida de los fallecidos”.

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