guerras de religion en paises bajos en la pintura

Holanda es un país lleno de cultura, y una aceptable representación está en su movimiento arquitectónico. Movimientos como la arquitectura barroca de holanda, la arquitectura actualizada y también renovadora conviven en armonía.

En los espacios eclécticos de ciudades lo que el urbanismo tiene un papel primordial. Ámsterdam, Utrecht, Almere o La Haya se distinguen por su identidad propia transformándose en vez de peregrinación de los fanáticos de la arquitectura. príncipe protestante Enrique de Navarra se casó con Margarita de Valois, hermana del rey Carlos IX, en una suntuosa liturgia en la catedral de Notre Dame de París. La semana siguiente, los visibles franceses disfrutaron de espléndidos banquetes, bailes formales y coloridos campeonatos. Los nobles protestantes del séquito de Navarra, Coligny y Condé fueron convidados a la boda y anduvieron libremente por la localidad.

La monarquía aguardaba que esta coalición marital de los Valois y los Borbones ayudara a sanar el odio sectario y pusiese fin a una década de guerra civil. No obstante, las tensiones religiosas en lugar de apaciguarse parecían medrar.

Un tema espiritual que disfraza el auténtico inconveniente.

religión

Los inconvenientes empiezan tras la abdicación de Carlos V a su hijo Felipe II, si el primero era visto como un compatriota, el segundo era un rey extranjero. Además de esto, Felipe II estaba en plenas discusiones del Concilio de Trento, donde fue proclamado defensor del catolicismo, en frente de la corriente protestadora que iba empapada los diferentes países de europa. Sus primeros pasos; poner a Granvela, un personaje del Franco Condado, como presidente del Consejo de Estado de Flandes, instaurar nuevos obispados, y también ingresar la Inquisición en los Países Bajos. Como es natural la contestación no se realizó aguardar, solicitud por la parte de los integrantes del Consejo de sacar al nuevo presidente, aspecto concedido en 1664, y más que nada independencia de culto, por ahí, por el momento no pasó Felipe II.

Las revueltas se comienzan en 1566, con distintas manifestaciones y saqueos de iglesias católicas como Tounai o Amberes. El trasfondo sería espiritual, pero las causas eran precisamente de otra índole: la aspiración de mayor autonomía, por la parte de una sociedad que deseaba sostener las leyes y prácticas. Pero más que nada el deseo de la nobleza de sostener su estatus, no es bien difícil imaginarse las adversidades de unos mercaderes católicos, rodeados de países protestantes: la Alemania luterana, la Francia calvinista o la Inglaterra de Isabel I.

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