guerras de religion en europa en el siglo xvi

Se conoce como las Guerras de religión de Francia, una sucesión de combates civiles que tendrían como región de acción el Reino de Francia a lo largo de la segunda mitad del siglo XVI. Las distintas guerras, unas ocho, se sucederían en los años entre 1562 y 1598.

La Cuarta Guerra de Religión

Las partes no estuvieron conformes con esta novedosa organización territorial y administrativa, por la que próximamente se reiniciaron las distintas conspiraciones hasta desembocar en la Cuarta Guerra de Religión.

El 22 de agosto de 1572, entre los líderes hugonotes fue víctima de un atentado, lo que encendió los ánimos de sus fieles. Pero la noche del 23 de agosto sucedió la llamada Matanza de San Bartolomé, donde la mayor parte de los protestantes fueron asesinados por las tropas católicas. Para finalizar, en el mes de julio de 1573 se firmó un nuevo tratado que debía asegurar nuevamente la independencia de conciencia en todo el reino.

Las Guerras de Religión

En 1562 comenzaron las guerras de religión en Francia, hasta un total de ocho combates con intermitentes periodos de paz, donde las posiciones se fueron radicalizando con situaciones tan dantescas como la Matanza de San Bartolomé, que la noche del 23 de agosto de 1572 se cobró la vida de múltiples una cantidad enorme de hugonotes en toda Francia, si bien fue singularmente cruenta en París. Entre las víctimas fue el almirante Coligny, líder de los hugonotes. No obstante los protestantes fueron logrando ciudades similares a sus propósitos cerca de su capital, La Rochelle.

En 1574 murió Carlos IX y su hermano Enrique debió regresar a toda prisa y renunciar al trono de Polonia, que se le había concedido un año antes. El nuevo rey como Enrique III, apoyó de entrada a los católicos pero próximamente entró en los juegos de poder dinámico de bando, lo que provocó la capacitación de la Liga Católica en 1576 y nuevamente la reanudación del enfrentamiento. Su imposibilidad por tener descendencia, ubicaba a su hermano pequeño Francisco, duque de Alençon y de Anjou, como el próximo en la línea de sucesión. Pero todo se frustró en 1584. La tuberculosis terminó con él, dejando en la vivienda a Valois sin herederos. Ganaba enteros Enrique de Borbón, protestante y también hijo de Antonio de Navarra, que se titulaba rey de Navarra. La opción alternativa católica era el Cardenal Borbón, apoyado por la liga Católica y el papa Sixto V.

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