en religión criatura racional que camina hacia la eternidad

Substantivo masculino. Este vocablo se define a un nombre común en el campo de la teología para referir a una criatura, ser o ente racional que está en la vida y es lo que aspira, circula y pasea por la eternidad según la creencia o el dogma puede equivaler asimismo a un peregrino oa un caminante y muy mencionado en ciertos pasajes de las sagradas escrituras.

Este vocabulario en su etimología procede del latín “viator” o “viatorios” que significa caminando.

Derivación, análisis y definición

La derivación de la palabra “religión” fué fundamento de disputa desde la antigüedad; aun el día de hoy no es un tema cerrado. Cicerón en su “De naturaleza deorum”, II, XXVIII, deriva religión de relegere (tratar esmeradamente): “Los que se encargaron esmeradamente todo lo relacionado con los dioses fueron llamados religiosis, de relegere, opinión que asimismo fue apoyada por Max Müller. Pero como la religión es una noción elemental muy previo a la temporada del difícil ritual que supone esta explicación, debemos buscar su etimología en otro ubicación. Una derivación considerablemente más posible, una que se ajuste a la iniciativa de la religión en sus humildes principios, es la dada por Lactancio, en su Divine Institutes, IV, XXVIII. Deriva el término “religión” de religare (ligar): “Nos encontramos unidos a Dios y unidos a Él por el link de piedad, y es desde eso que la religión ha recibido su nombre, y no, como mantiene Cicerón , de la cuenta esmerada (relegenda)”. La objeción que religio es imposible derivar de religare, un verbo de la primera conjugación, no es de enorme peso, en el momento en que tengamos en cuenta que opinio viene de opinario y rebellio de rebellare. San Agustín, en su “Localidad de Dios”, X, III, deriva espiritual de religere en el sentido de restauración: “Al haber perdido a Dios gracias a la desidia, lo recobramos (religentes) y somos atraídos hacia Él.” Esta explicación que supone la noción de la redención no se amolda a la primordial iniciativa de religión. Exactamente el mismo San Agustín no se encontraba satisfecho con ella, ya que a su “Retractions”, I, XIII, la abandonó en pos de la derivación dada por Lactanci. Él utiliza este último término en su tratado «Sobre la auténtica religión», donde afirma: «La religión nos une (religado) al único Dios Todopoderoso.» Santurrón Tomás, en su “Summa”, II-II, Q. LXXXI, a. 1, da las tres derivaciones sin pronunciarse en pos de ninguna. La adecuada semeja que la da Lactanci. Religión en la manera mucho más fácil supone la noción de estar atados a Dios; esta noción es predominante en la palabra religión en su sentido mucho más concreto, así como se aplica en la vida de pobreza, castidad y obediencia, a la que los individuos se comprometen de forma voluntaria por votos aproximadamente solemnes. Por consiguiente, quienes están obligados así se conocen como religiosos.

Religión, en términos en general, significa la unión facultativa de uno mismo a Dios. Hay en su mucho más alta perfección en el cielo, donde los ángeles y santurrones adoran, alaban y adoran a Dios, y viven en absoluta conformidad a su santa intención. No existe en lo más mínimo en el infierno, donde la subordinación de las criaturas racionales a su Constructor es una no de libre albedrío, sino más bien de necesidad física. En la tierra prácticamente tiene exactamente el mismo alcance que la raza humana, pero donde no fué elevada al plan sobrehumano por medio de la revelación divina, trabaja bajo serios defectos. Este producto tiene que ver con la religión conforme perjudica a la vida del hombre sobre la tierra. El análisis de la iniciativa de religión exhibe que es muy complejo y se apoya en múltiples conceptos escenciales. Supone, frente todo, el reconocimiento de una personalidad divina en y tras las fuerzas de la naturaleza: el Señor y Soberano de todo el mundo, Dios. En las religiones superiores, este ser sobrehumano se interpreta como un espíritu, uno y también indivisible, presente por todos lados en la naturaleza, pero diferente a ella. En las religiones inferiores, se asocia a los distintos fenómenos de la naturaleza con una sucesión de personalidades distintas, si bien es extraño que entre estas varias deidades de la naturaleza no se honre una como suprema. Los diferentes pueblos le atribuyen a las respectivas deidades características morales que corresponden a las reglas morales actuales.

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