en que estados el catolicismo siguó siendo la religion predominante

El panorama espiritual estadounidense es diverso y se identifica por el derecho a la independencia de culto, predeterminado por la Constitución, y la inmigración.

En verdad, el pluralismo espiritual en USA tiene sus orígenes anteriormente colonial estadounidense, en el momento en que pertenecientes de minorías religiosas perseguidas emigraron desde Europa al Nuevo Planeta para lograr entrenar libremente sus opiniones. Y aún actualmente llegan personas de todos y cada uno de los rincones del mundo, trayendo consigo sus tradiciones únicas de fe a pueblos y ciudades estadounidense.

Una guerra contra la Biblia y las metas

Las autoridades de China asimismo están tomando medidas enérgicas contra el cristianismo al remover las apps bíblicas y las cuentas públicas de cristianos o de organizaciones cristianas en apps como WeChat, ya que este año entraron en vigor novedosas medidas administrativas enormemente restrictivas contra el plantel espiritual.

En un producto previo explicamos de qué forma si bien China es el primordial desarrollador de biblias de todo el mundo, prohíbe la distribución abierta de material bíblico en su territorio. Los cristianos de las iglesias secretas no pueden entrar a las biblias que fueron fabricadas en las imprentas autorizadas, con lo que la única forma de conseguir biblias es a través de ocupaciones de contrabando, otros cristianos apuntan que hacen copias de episodios enteros de la Biblia a mano para lograr trasmitir el evangelio a sus amigos y populares. Los únicos que en China tienen la posibilidad de tener libre ingreso a las biblias son los cristianos que pertenecen a las iglesias oficiales, y todavía allí, en las iglesias que son toleradas por el estado, hay un fuerte control sobre de qué manera se predica, qué dicen y qué es imposible decir y quiénes tienen la posibilidad de ejercer los ministerios pastorales.

El mito del imperio

La coyuntura de que Felipe II, titular de unos amplísimos dominios, estuviese obligado a residir en Castilla debido al deber conseguido por Carlos V con los comuneros favoreció el equívoco de transformarlo en un rey español. Pero el deslizamiento semántico fue mucho más lejos realizando pasar asimismo por español un poder, un imperio, que, en rigor, era propiedad de una dinastía. O sea, se terminaron teniendo en cuenta a españoles unos dominios que solo se regían desde España. Si el mito de Santiago cumplió la función de detectar fundamentalmente un territorio y un credo espiritual, el mito del Imperio español afianzó la iniciativa de que este territorio estuvo en condiciones de lograr el apogeo, la Edad de ‘Oro, en el momento en que adoptó el catolicismo como guía incontestable de su política. Este nuevo mito orientó la interpretación retrospectiva de lo que ocurrió en la península bajo el reinado de los austrías, resaltando los hechos que parecían corroborar la presencia de una gloria nacional pasada y olvidando otros que, sin desmentir el inmenso poder que amontonó una dinastía, ponían en la transferencia automática de ese poder a España. Hechos como la pobreza que arrasaba los territorios peninsulares de Felipe II o como la naturaleza ferozmente déspota de su poder. Asimismo en un caso así se repitió el equívoco, el movimiento semántico, si bien no por transladar a un país el esplendor de una dinastía sino más bien por llevarlo a cabo cargar con atrocidades. Aquella historia de historia legendaria negra tan popularizada en los dominios de europa de los austrías no fue, en este sentido, mucho más que el reverso de la historia de historia legendaria áurea, tan inconsistente una como otra: los castellanos y aragoneses padecieron exactamente la misma opresión, y por idénticos fundamentos, que el resto de los súbditos no peninsulares de Felipe II y sus sucesores.

La acumulación de mitos sobre los que se erigió la identificación de España con el catolicismo halló en el siglo xviii, en la Ilustración, un escollo bien difícil de socorrer, un largo periodo en el que con aquella narración que identifica fundamentalmente una fe religiosa con un país, no encaja con los hechos. Por una parte, es entonces en el momento en que se agota la dinastía de los austrías al fallecer sin descendencia el rey Carlos II y, en la guerra subsiguiente entre las primordiales viviendas reinantes en Europa, se impone la de Borbón. Por otro lado, la novedosa dinastía reinante en España se compromete con el ideal ilustrado, asumiendo como guía de la política en menoscabo del catolicismo. En oposición a lo que defendieron las corrientes ultramontanas opuestas al gobierno de los borbones, tal como la posterior historiografía nacionalista, la condición de ilustrado no era contradictoria con la de católico: la mayor parte de las primordiales figuras políticas del siglo XVIII en España, de la misma las del resto de Europa profesaban el catolicismo, si bien distinguían la esfera de la política y la religión.

La rivalidad religiosa

El número efectivo de religiones se calculó teniendo en cuenta los tres enormes movimientos religiosos analizados en todo el artículo. Para cada entidad federativa, los porcentajes en decimales se elevaron al cuadrado y se sumaron. Al resultado se le frecuenta llamar N. Más tarde se calculó su inverso (1/N). A la cifra final por entidad federativa y año censal se le llamó número efectivo de religiones. Este indicio fué utilizado para ilustrar el nivel de rivalidad religiosa (Trejo, 2009).

Los desenlaces se muestran en la gráfica 9; en ella, cada entidad federativa tiene tres círculos, uno por cada conjunto espiritual. Se detallan 4 cuadros, uno por de año en año censal, y los datos están organizados por el porcentaje de pertenecientes de cada conjunto espiritual y el número efectivo de religiones. Una línea punteada en color gris destaca el corte de 2 religiones funcionales.

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