en la religion musulmana aceptan los gays y las lesbianas

NOTA: Aconsejamos abrir esta entrada en Google chrome o Mozilla firefox Mozilla firefox para su adecuada visualización. (Caixa Pérez Beltrán) del Departamento de Estudios Semíticos de la Facultad de Granada, coordinador del Conjunto de Investigación Estudios Árabes Contemporáneos y Directivo de la Cátedra Emilio García Gómez. Entre sus líneas de investigación están los estudios sobre las mujeres, el género y el feminismo, los derechos humanos y las leyes de familia y asociación en el Magreb. Para mucho más información sobre docencia, líneas de investigación y conjuntos de trabajo, tal como publicaciones, vea su perfil académico en la página web de la Facultad.

La primera mezquita inclusiva de París

Y sucede que en lo que va de año, Alemania abrió múltiples centros de acogida apartados para lesbianas, gais, transexuales y bisexuales para eludir que sean asediados y discriminados por sus compañeros en otros cobijes. Países Bajos prosigue discutiendo si continuar estos pasos o no, en tanto que varios de sus políticos estiman que sería «ofrecer la razón a los radicales», como ha dicho el presidente neerlandés, Mark Rutte. Michil Satel, nativo de Alepo hace 30 años, asegura en El Confidencial estos asaltos que ha recibido él y ciertos de sus compañeros gays. “Tengo temor por el hecho de que me han conminado con muerte. Hacen pipí en mi cama, tiran restos de comida y basura, y me aseguran que debo ir al infierno”, cuenta, inquieto, este joven sirio que llegó a Holanda el pasado noviembre y que está en este momento en un campamento de asilados en la frontera con Alemania, esperando de su archivo de asilo que le deje desplazarse. Sobre esto, Zahed se expone bastante ilusionado. Si bien no todo está hecho, «las minorías sexuales están dejando de ser víctimas de la caza de brujas», afirma este espiritual. Sabe que «no exactamente el mismo profeta Mahoma sería homófobo» si tenga existencia actualmente, y lo que es mucho más, «benería matrimonios entre parejas del mismo sexo». Ludovic es argelino de nacimiento, si bien vivió una gran parte de su historia en Francia. Allí, en el centro de la ciudad más importante parisina, abrió en el 2012 la primera mezquita inclusiva donde son bienvenidos todos y cada uno de los musulmanes, con independencia de su inclinación sexual o su forma de vestir. Hombres y mujeres rezan juntos, en exactamente el mismo espacio, aun si ellas no llevan un velo que cubra el pelo. Zahed transporta años recibiendo amenazas. Los salafistas desean que se le retire la ciudadanía argelina Es siendo consciente del peligro y no olvida las amenazas que recibe de las alas mucho más conservadoras, en tanto que una acción de este modo fué considerada como una herejía por los que le cubren, y los que no. «Existe quien procura imponer una representación dogmática y totalitaria de nuestra tradición, pero poco a poco más somos un movimiento en todo el mundo mucho más ordenado y nos nos encontramos asociando con otra gente y promoviendo la creación de mezquitas inclusivas y también igualitarias en países de todo el planeta», enseña. En el momento en que su red social se percató de que Zahed procuraba trasmitir un mensaje de tolerancia y apertura, “la multitud comenzó a venir para soliciar que les case, que reza por los fallecidos, que de fatuas (dictámenes religiosos no vinculantes)”. Si bien no todo eran agradecimientos: asimismo recuerda los insultos y las amenazas. No solo levantó los muros de una mezquita que rompe las reglas de los santuarios habituales, donde mujeres y hombres tienen que rezar separados, y ellas son obligadas a cubrirse el pelo con un velo. Sino además de esto, como imán, realiza uniones maritales entre parejas del mismo sexo. El último acto de rebeldía de este franco-argelino de 39 años fue la boda en Estocolmo de 2 mujeres iraníes, una con una patología genética. Fue un “atrevimiento” que ha irritado, y bastante, a los fundamentalistas.

Este escándalo llegó a orejas de los salafistas de Argelia, su país de origen, quienes le han conminado y pidieron que se le retire la ciudadanía. Lo han calificado de «apóstata homosexual», si bien hace ni caso de estas expresiones. “Esta boda fue verdaderamente una bendición. Es una enorme historia y para mí era la pareja especial unida por un imán”, enseña. La unión religiosa complementa al matrimonio civil que estas 2 mujeres realizaron de antemano en Suecia. Él, por su lado, logró pública su homosexualidad a los 21 años y, entonces, decidió enfrentar la verdad con su familia. “Mi padre me mencionó que era algo que sospechaba desde hacía tiempo. Mi madre precisó un buen tiempo para comprender que lo mío no es una perversión, ni un desequilibrio. En el final, me mencionó que aceptará a mi marido si un día me caso, y de esta forma fue”, asegura este activista musulmán, que se realizó imán a través del budismo, una paradoja con la que cuenta las adversidades que tuvo en el sendero hasta resultar un líder espiritual y aprobarse a sí mismo. Este antropólogo y teólogo de carrera tuvo sus primeras vivencias sexuales múltiples años antes de decidirse a charlar con sus progenitores. Su primer amor lo halló en la escuela de los salafistas donde estudiaba el islam, una relación irrealizable en el seno de una Fraternidad religiosa. Allí los dos leían el Corán, afirmaban cinco ocasiones cada día y soñaron con ocuparse a la religión. Zahed decidió transformarse en un imán, un erudito musulmán, y estudiar en La Meca. Su amor, salafista, cogió otro sendero, rechazando la menor oportunidad de sostener una relación. Esto fue el principio de las inquietudes que le llevarían a dejar el islam y realizar nuevos amigos. «Absolutamente nadie es culpable de ser seropositivo, y no es un castigo como ciertos dicen por la perversión», afirma “A los 19 años, mi pareja entonces, poco sincera, me contagió al VIH. Absolutamente nadie es culpable por ser seropositivo, y no es un castigo como ciertos dicen por la perversión”, enseña Zahed en referencia a una época de su historia preuniversitaria, donde decidió afeitarse la barba y dejar de rezar. Optó por reemplazar este planeta por la celebración y las drogas, lo que le logró vivir malas vivencias, de las que sacó varias cosas positivas. “Hay muchas personas inficionadas con el vih, pero hay que ser franco en la relación y contarlo. En el momento en que miro atrás, me doy cuenta de todo cuanto aprendí de esa historia”, advierte Zahed. No obstante, esta experiencia de su historia, afirma, no logró mucho más que reafirmarlo en su resolución de ocuparse a la religión. Conoció el budismo, ahora través de la reflexión y el tiempo, volvió a abrazar al islam por ser un líder de esa religión, pero fue una salvedad a la regla. En la pelea han irrumpido varios problemas, entre ellos la islamofobia y el terrorismo. Las espantosas imágenes de los exagerados del Estado Islámico lanzando jóvenes desde lo mucho más prominente de las edificaciones como castigo por su homosexualidad son de las acciones que “mucho más duelen” a Zahed por el hecho de que “es exactamente contra el extremismo contra lo que siempre y en todo momento” estuvo peleando. Ten en cuenta que el islam «prohíbe precisamente el terrorismo» y define esta religión como una de «paz». Conjuntos como Daesh son «un engendro nacido de la crisis del islam» y de ahí que lo «condena firmemente». Zahed afirma estar «muy satisfecho con todo el sendero» que ha paseo desde el momento en que logró pública su homosexualidad. Y afirma que no dejará que absolutamente nadie, “ni el fascismo intelectual ni el terrorismo” terminen con sus logros. FUENTE El Confidencial

¿Hay promesa tras el muro de colores?

 Países Bajos, Francia o USA no forman ejemplos apartados en el fenómeno del homonacionalismo. La extrema derecha ha adoptado esta estrategia en menor o mayor medida en todos y cada uno de los países en los que está presente. El mucho más reciente es la situacion del partido Opción alternativa para Alemania —tachado de “neonazi” por sus críticos–, cuya aspirante en las selecciones alemanas del próximo otoño, Alice Weidel, es abiertamente homosexual, más allá de la defensa del partido de la «familia clásico».

Entre los causantes que enseña el apogeo del homonacionalismo es el modo de vida de ciertos ámbitos gays y bisexuales, superficial y consumista. Pese a su orientación sexual, otras peculiaridades les ubican a veces en una situación de privilegio —hombres blancos de clase media-alta—, lo que les acerca a una política retrógrada de derechas. Esta identidad homonormativa, en teoría conminada por los flujos migratorios de países homófobos —en la mayoría de los casos musulmanes—, transporta a anteponer la seguridad a los adelantos sociales y seleccionar a representantes protectores de la homonormatividad bajo la propuesta de la protección contra las fuerzas invasoras. Esta cruzada moderna, apodada por ciertos «choque sexual de civilizaciones» inspirándose en el «choque de civilizaciones» del politólogo Samuel Huntington, se refiere a las situaciones antagónicas de la civilización occidental y oriental en relación a los derechos LGB. La extrema derecha, valiéndose de esta propuesta y confrontando a minorías raciales y sexuales, incrementa su dedo político al unísono que edifica un modelo nacional apoyado en la exclusión de aquellas identidades raciales y sexuales no normativas.

‘Burbuja Beirut’

Acodado a la barra de Moon Republic, un afterhours en la región industrial de Karantina, en el oeste de Beirut, Ahmad semeja inusualmente fresco para ser un sábado en las seis de la mañana. Mientras que agota su cerveza, este joven cuenta que viene de Trípoli, conservadora localidad en mayoría suní en el norte del país.

“Debo bajar a la ciudad más importante para localizar gente como yo. Beirut es otro mundo relacionado con Trípoli”, afirma. Cada fin de semana conduce hasta la ciudad más importante, por norma general solo (“por el hecho de que no tengo a absolutamente nadie que me desee acompañar”) a gozar del ámbito y sentirse libre por unas horas. Ahmad pasa de viernes a domingo de celebración en celebración: la noche beirutí representa para bastante gente no heteronormativas una suerte de cobijo, en especial los que no tienen otras ocasiones de ver a personas iguales en su historia día tras día.

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