en cada región del país es una religión distinta

Hay una creencia muy popularizada en los imaginarios colectivos de nuestras sociedades sudamericanas y sucede que lo espiritual, el campo de las opiniones no ateas o agnósticas, forman parte al campo de lo privado, de lo íntimamente personal y/o familiar y que, por consiguiente, el Estado laico trata de la exclusión de las religiones del espacio público y de las discusiones que ofrecemos cada día cerca de temas particulares como sociedad y país. Esta visión, aparte de ser completamente contraevidente con la verdad, es amenazante para nuestro Estado laico y los derechos escenciales que lo definen.

Las religiones y las opiniones no están ni tienen que quedar por fuera del enfrentamiento y los espacios públicos. Esto no significa que el Estado laico deba ponerse en riesgo por este motivo. Por contra, debemos comprender cuál es la función de las religiones en nuestras sociedades para lograr contrarrestar cualquier intento de socavar nuestras libertades como ciudadanía.

Religión oficial en América Latina

En América Latina, Costa Rica es el único país que tiene, de manera indiscutible, una religión oficial. No obstante, hay otros casos equívocos en la zona, donde la Constitución Política da algún estatus distinguido o asignación de fondos a la Iglesia Católica.

Por poner un ejemplo, el producto 2 de la Constitución de Argentina afirma: “el Gobierno federal mantiene el culto católico apostólico de roma”. No obstante, no obstante, existe jurisprudencia de la Corte de Justicia de la Nación señalando que este producto no eleva el catolicismo a religión oficial, sino se restringe a lo económico.

¿Un país que pierde su religiosidad?

Los millennials son la generación donde mucho más aumentó el porcentaje de personas sin religión, primordialmente en Baja California, Quintana Roo, la CDMX, Tamaulipas, Chihuahua y Sonora. En varias zonas de México, indudablemente en el próximo censo observaremos tantas personas sin religión como personas católicas, afín a eso que se aprecia en Francia y en ciertos otros países.

Ni en todas y cada una de las entidades ni en todos y cada uno de los conjuntos de edad la población sin religión aumentó. En verdad, en una gran parte del Sur y Sudeste mexicano (excluyendo Quintana Roo y Yucatán) el porcentaje de personas que reportan no tener religión se redujo entre 2000 y 2020. Por servirnos de un ejemplo, en 2020, 9% de la gente de entre 55 y 59 años de Chiapas reportó no tener religión. No obstante, el 13% de la población de este conjunto hace 20 años (con una edad de entre 35 y 39 años) reportaba no tener religión.

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