el profesor de religion como persona profesor y creyente

El pasado sábado se festejó en la capilla del Arzobispado la Eucaristía con la Misión preceptiva, el envío de los instructores de Religión por la parte del Arzobispo, monseñor Juan José Asenjo, que desgranó a su homilía esencia de la labor que tiene encomendada este variado colectivo de la Iglesia diocesana. Monseñor Asenjo les recordó que forman «un conjunto singularmente esencial en el organigrama diocesano, un conjunto de un marcado carácter apostólico y evangelizador»

Destacó que el instructor de Religión «vive en la realidad siendo fiel» , y sobre esto recordó las situaciones que se han comprobado en Alemania, donde se ha discutido si para ser instructor de Religión había que ser fieles. «Allí hay aun instructores de Teología que son ateos, lo que piensa una contradicción escandalosa», apuntó. En esta línea, aseveró que un instructor de Religión ha de ser un individuo fiel, “no solo en el chato intelectual, ético o cognoscitivo, sino más bien suponiendo asimismo en un chato mucho más vivencial, en tanto que acepta a Jesucristo como Señor de la su historia. Esto –añadió– es ser fiel”. “Es imposible ser instructor de religión sin una fe profunda que empapa toda nuestra vida. Fieles y orantes, siendo conscientes de que la oración es lo que da vigor, vericidad y fecundidad a nuestra vida”, apuntó.

¿De qué forma puedo ejercer como instructor de religión y ética católica?

Para lograr ejercer como instructor de religión y ética católica es requisito reunir los próximos requisitos: Estar en posesión de la titulación civil pertinente al nivel educativo en el que se quiere impartir docencia, según la normativa en vigor (legislación estatal y autonómica que corresponden).

La iniciativa cristiana

P.

religión

– De qué forma sintoniza la novedosa iniciativa con elementos tan diversos como la Doctrina Popular de la Iglesia, la Agenda 2030 o las proposiciones del papa Francisco?

R.- Nuestra iniciativa busca responsablemente estar en sintonía con la Doctrina Popular de la Iglesia y con la iniciativa del papa Francisco. Las referencias a la Agenda 2030, en cambio, surgen de su presencia en los planteamientos y objetivos de la Ley y, por consiguiente, de su actualidad en la vida de la escuela y de la sociedad; son cuestiones con las que pequeños y jóvenes tienen que confrontarse en verdad, y en las que no tenemos la posibilidad de dejarlos solos, provocando la impresión de que el Evangelio no debe ver con la vida real, con la mejor forma de estar el día de hoy en el planeta. Suponemos proseguir en esto las enseñanzas del papa Francisco –de salir al acercamiento de la gente en su situación específica–, su iniciativa de fomentar un “Pacto Educativo Global” y su magisterio especial, por servirnos de un ejemplo en Laudato si o en Fratelli tutti. El currículo está atento, además de esto, a los enormes temas de Doctrina Popular –referidos a la paz, la dignidad de toda persona y los derechos escenciales, el rechazo de las discriminaciones y también injusticias, la justicia en las relaciones económicas y sociales, en las relaciones entre los pueblos y con la naturaleza, etcétera.– que tienen el día de hoy enorme actualidad.

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