el papel de la religion en el siglo xix opinión

Raúl González Osorio Alumno de la Capacitad de Derecho Canónico. Facultad Pontificia Comillas

Este producto quiere mostrar de manera corto de qué forma fué incluyendo el tema espiritual en las distintas constituciones políticas que han regido en el territorio de la República de Panamá en distintas periodos de su crónica: periodo colonial, periodo de unión en Colombia y periodo republicano. Exhibe asimismo su evolución histórica desde la confesionalidad católica hacia la independencia religiosa y de culto.

LA ORDEN LEGAL COMO INFERENCIA CONTRA LA INTOLERANCIA Y LOS PREJUICIOS RELIGIOSOS

La presente Carta Magna brasileira, en su producto 5, inciso VI, afirma la inviolabilidad de la independencia y conciencia, garantizando asimismo el libre ejercicio de los cultos religiosos, tal como salvaguardando los sitios de culto y sus liturgias. El legislador constituyente, en este sentido, siguiendo la orientación de las democracias occidentales, estableció la libre manifestación de la religiosidad intrínseca al humano, encarnando el dispositivo previo como cláusula de pétrea, principio cuyo orden es imposible cambiar o sacar sin que se manifieste una exclusiva Constitución. Según el punto VIII del mismo producto 5 de la Carta Política, “absolutamente nadie va a ser privado de derechos por opiniones religiosas o convicciones filosóficas o políticas”. De esto se desprende que la manifestación de la religiosidad es una garantía y un derecho primordial inseparable a todos y cada uno de los brasileiros y extranjeros que viven en su patria, con la asunción de la subjetividad a la decisión que cada uno de ellos puede y está en su derecho a profesar.

En este sentido, según Alexy (2008), la independencia de opiniones se arroga un derecho positivo extenso y consolidado como regla de derecho primordial, preparado como un enunciado insertado en nuestra Constitución y provocando de esta forma un enunciado normativo apoyado en una rigurosa y rigurosa sentido estructurado lista de derechos particulares de independencia. En el instante, cualquier condición que atente contra esta independencia subjetiva confrontaría de forma directa los principios escenciales que asimismo conforman los relacionados con la dignidad de la persona humana. En exactamente la misma línea, la Declaración Universal de Derechos Humanos, adoptada por las ONU, establece que:

Pío IX, la Unificación Italiana y la renovación de León XIII

La Iglesia Católica como a institución política siempre y en todo momento fue a un ritmo de renovación distinto al del resto de países. La verdad es que los Estados Pontificios tuvieron una extensión notable para el panorama italiano. Y la verdad es que, más allá de la llamada de atención que había supuesto la Revolución Francesa, con el Congreso de Viena y la Restauración tenían la vana ilusión de que todo fuera de nuevo como antes. Esto, lógicamente, no sería de esta forma. En algún momento estas ocasiones de choque de ideas, todas y cada una estas tensiones sociales y políticas estallarían, y ocurrió esto a lo largo de 1848 por toda Europa. Y el país alpino no fue una salvedad.

Italia tenía el caso en particular (si bien hay semejanzas con la situacion alemán) de buscar un sueño de independencia y unificación en relación a otros países liberales con las pretensiones del liberalismo tradicional como los franceses. Es algo que se puede ver en los manifiestos de independencia en diferentes estados italianos. No fue, en todo caso, un movimiento completamente homogéneo ni universal. Hubo algunos movimientos de guerrilla en Nápoles que se opusieron a la unificación tras la conquista de Garibaldi.

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