el origen del ser humano segun la religion catolica

Este producto fue anunciado en la edición de la mira del Pueblo Católico llamada “EL GRAN RESCAT”. Para suscribirte y recibir la gaceta en el hogar, HAZ CLIC AQUÍ. Por el diacono Pedro Reyes, Parroquia St. William, Ft. Lupton. Todo humano tiene una dignidad que le fue brindada por Dios. San Juan Pablo II en su teología del cuerpo nos comunica lo siguiente: «El hombre es desarrollado sobre la tierra y al tiempo que el planeta aparente. Pero, al tiempo, el Constructor le ordena subyugar y controlar la tierra (cf. Gen 1, 28): está puesto, ya que, sobre el planeta. Si bien  el hombre esté tan íntimamente unido al planeta aparente, no obstante la narración bíblica no charla de su semejante con el resto de los pequeños, sino más bien solo con Dios». Lo que san Juan Pablo II nos recuerda es que el hombre no fue desarrollado de la misma el resto seres vivos. Esto, naturalmente, nos hace diferentes al resto de la creación. No tenemos la posibilidad de ofrecer exactamente los mismos derechos a una mascota, como perro o gato, que un humano. Es triste que hoy día la dignidad del humano sea despreciada a tal nivel que bastante gente dan mucho más amor y cuidados a las mascotas que a los propios familiares. Actualmente hay varias personas que tratan a los animales como humanos y sus semejantes, que son humanos, como animales. San Juan Pablo II nos comunica asimismo esto: “En el período de los siete días de la creación es visible una precisa gradualidad; el hombre en cambio no es desarrollado según una sucesión natural, sino el Constructor semeja detenerse antes de llamarlo a la presencia, tal y como si volviese a ingresar en sí para tomar una resolución: ‘Hacemos al hombre a nuestra imagen, a nuestro similar… (Gn 1,26)”. De nuevo, san Juan Pablo II nos recuerda la forma tan diferente donde Dios creó al hombre. Y aquí nos recuerda la primordial diferencia entre los humanos y el resto de la creación. El hombre, en contraste a el resto seres vivos, fue desarrollado a «imagen y semejanza» de Dios. Esto es, el hombre tiene una dignidad única y también incomparable que le fué brindada por Dios. En todo cuanto vimos, tenemos la posibilidad de percatarnos de lo siguiente: en el momento en que el creador del libro del Génesis cuenta la creación de todo, al referirse al humano, detalla que lo creó y bendijo. No obstante, la creación del hombre se distingue de todo lo demás desarrollado de manera que le da ese nivel de dignidad superior al resto de la creación. Esto puede verse precisamente por el hecho de que antes de hacer el hombre, Dios es anunciado tal y como si estuviese deliberando sobre de qué manera lo va a hacer, exponiendo el acto de hacer al hombre como un acto fundamental. Del mismo modo, la inusual dignidad del humano se expone íntegramente por la «semejanza» con Dios. Por consiguiente, todos y cada uno de los humanos, sin importar un mínimo raza, color de piel, país de origen, etcétera., poseemos una dignidad concreta que ha de ser reconocida por todos. Y esa dignidad viene por el hecho de ser conformados «a imagen y semejanza de Dios». Lee todos y cada uno de los productos de la edición «EL GRAN RESCATE» de la gaceta del Pueblo Católico cliqueando en la imagen.

EL ORIGEN DEL CATOLICISMO

Si la Iglesia Católica no es la iglesia mucho más vieja, ¿de qué manera y cuándo llegó a ser una entidad histórica? En el momento en que la iglesia del Señor comenzó en Hechos 2, medró sensiblemente. Según Hechos 2:41, cerca de 3,000 personas creyeron en la predicación de Pedro y el resto apóstoles, y fueron bautizados. Hechos 4:4 registra que poco después el número de fieles era por lo menos 5,000, y Hechos 6:7 comunica que “el número de acólitos se multiplicaba grandemente en Jerusalén”.

Al comienzo, el gobierno de roma consideró el cristianismo como otra secta judía sin relevancia. El libro de Hechos concluye señalando que aun bajo custodia romana, Pablo continuó predicando y enseñando “abiertamente y sin impedimento” (Hch 28:31). Los romanos subestimaron el poder y la predominación del cristianismo, dando permiso que la iglesia tuviese el tiempo y la posibilidad de medrar en los primeros años (Hechos 18:12-16; 23:23-29). No obstante, siempre y en todo momento hubo enorme oposición de los judíos ortodoxos de aquel tiempo, los que asediaban intelectualmente, sicológica y físicamente a los apóstoles y otros cristianos (y también.g., Hechos 4:1-3,18; 5:17-18 (9:1 -2,22-24; 13:45,50; 17:4-5,13; 21:27-31; 23:12-22).

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