el nombre de la rosa redacción filosofia y religión

Por Kriscia Vázquez

Vivencias repletas de aventura que acaban en una maduración personal, experiencias retenidas como producto de temporadas pasadas, con un trasfondo histórico de verdades escondes. De esta forma describiría El nombre de la rosa, una obra narrativa de Umberto Eco publicada en 1980 por Penguin Random House Conjunto Editorial.

Creador: Enrique Cejudo Borrega

Enrique Cejudo Borrega es instructor de Filosofía en el IES Castilla de Guadalajara.

Al comienzo era el Verbo y el Verbo se encontraba en Dios, y el Verbo era Dios. Esto era al comienzo, en Dios, y el monje leal debería reiterar cada día con humildad salmodiando este hecho inmutable cuya verdad es la única que puede aseverarse con seguridad incontrovertible. Pero videmus nunc por speculum et in aenigmate y la realidad, antes de manifestarse a cara descubierta, se expone en extractos (¡uy, como ininteligibles!), mezclada con el fallo de este planeta, con lo que debemos deletrear sus leales signáculos aun donde nos semejan oscuros y prácticamente forjados por una intención completamente orientada hacia el mal.

Ahora al ​​final de mi vida de pecador, mientras que, canoso y decrépito como el planeta, espero el instante de perderme en el abismo sin fondo de la divinidad desierta y discreta, participando de este modo de la luz inefable de las inteligencias angélicas, en esta celda del amado monasterio de Melk, donde todavía me retiene mi cuerpo pesado y enfermo, me dispongo a dejar perseverancia sobre este pergamino de los hechos extraordinarios y horribles que me fue dado presenciar en mi juventud, repitiendo verbatim cuanto vi y oí, y sin aventurar ninguna interpretación, para dejar, en cierta manera, a los que vengan después (si antes no llega el Anticristo) signos de signos, sobre los que se logre ejercer la oración del desciframiento.

Reír como antídoto al demonio y al miedo

Fray Jorge creía que la risa era el antídoto del miedo. Del miedo al demonio que hacía que los hombres abrazaran a Dios. Sin ese miedo, creía, no había razón a fin de que los hombres no se rieran de Dios de la misma lo hacían del resto de elementos. No obstante, en el trabajo de Jorge radica su condena, ya que como apasionado de los libros está a favor de supervisar el saber y no de destruirlo. De esta forma, solo va a tomar ese sendero en el momento en que es siendo consciente de que está atrapado, que fué descubierto por Guillermo y que no le queda otra alternativa.

En la película asimismo tenemos la posibilidad de ver otro combate tradicional medieval entre la razón y la fe. Es el combate que exactamente se genera en la obra entre el inquisidor Bernardo Gui y Guillermo y que removerá los cimientos de la iglesia con el nacimiento de la reforma protestante y el apogeo de la ilustración.

FESTIVALES

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