el luteranismo es una religion protestante ascetica segun weber

El término «profesión» tiene un concepto particular. El luteranismo protestante sentó sus bases, pero son otras tendencias en el protestantismo las que le convirtieron en lo que el día de hoy podemos encontrar. Lutero resaltó la profesión como el cumplimiento del deber en la tierra, pero por el bien de Dios. Así, basó la situación de las masas trabajadoras y las dejó en el estado en el que se salvarían. Pero aun en la situacion de Lutero esto no significaba vivir un tradicionalismo en el que se trabajara solo lo preciso para vivir y no mucho más. Donde la oportunidad de trabajar menos era mucho más interesante que ganar mucho más. Con su novedosa ética del trabajo, no solo acuchilló por la espalda a los payeses rebeldes que tenían precisamente esta iniciativa del trabajo y que no deseaban aguantar la carga de su explotación. No solo allanó el sendero a una exclusiva clase media que procuraba el ascenso, sino asimismo sostuvo el orden feudal en el que el campesino debía ocuparse en este momento con mucho más devoción a su profesión. Y tal como la relación de clase es una parte de ese orden feudal expandido por Lutero, asimismo lo es la relación de género: la mujer como súbdita y propiedad del hombre. Se puede destacar que la pelea contra la iniciativa de trabajo del tradicionalismo en este sentido y la imposición del orden patriarcal no fue simple. Las varias resistencias de los campesinos, artesanos y movimientos femeninos heréticos lo testimonian. Si bien Weber destaca que esta novedosa iniciativa solamente ha podido imponerse, más que nada contra el modo perfecto de vida y la forma de pensar de las mujeres, todavía debemos contestar a el interrogante de las causas de esto y su concepto para la sociedad. Si comprendemos que las mujeres desempeñaban un papel esencial en la composición de las sociedades precapitalistas, entonces tenemos la posibilidad de argumentar su resistencia, por una parte, y la dureza de los asaltos contra ellas, por otro.

Considerablemente más que el luteranismo, otros movimientos protestantes dieron novedosa vida a la «profesión». En la realización en la profesión y el éxito económico de exactamente la misma radica la promesa de ser escogido por Dios para la vida eterna. Solo la posibilidad de un óptimo negocio o promoción profesional es el instante en que se puede expresar la decisión de Dios. Y no explotar esta ocasión para sacarle lo destacado va en oposición a la ética del buen católico. Toda esta ganancia económica y riqueza no es para el placer personal, sino más bien únicamente para la gloria de Dios. Pero tampoco hay nada malo en la tranquilidad que da el éxito económico, siempre y cuando no se transforme en la causa de la acción. Este disfrute no debe llevar la pereza o reposar a la riqueza y dejarse llevar. Pero la tentación de entregarse a los bienestares mundanos, al lujo ahora la riqueza es grande. Son la expresión del estado natural del humano con sus pulsiones, lujurias y sentimientos y deseos sentimentales, de los que debe liberarse el hombre. Según los puritanos, la sexualidad asimismo debe practicarse únicamente para la gloria de Dios, para el incremento del pueblo fiel. Pero hay un antídoto para todas y cada una de las tentaciones: La dieta, los baños fríos y, más que nada, el trabajo duro en el sitio de trabajo, son la medicina de los puritanos para las inquietudes religiosas. Lo que es necesario es una autodisciplina ascética del yo burgués en beneficio propio. Semeja comprensible que las ideas de caridad cristiana hallen poco o ningún lugar o en la manera consumida. La indumentaria del monje católico se comprendía como una expresión egoísta de carencia de amabilidad y de evasión de los deberes mundanos. Solo en el trabajo profesional mundano se expresa la caridad, por el hecho de que -según el nuevo pensamiento económico- «si todos opínan en sí mismos, entonces todos van a ser pensados».

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