el libro de los muertos de la religion egipcia

La desaparición y las liturgias que le cubren son el instante favorecido para la aparición de las “imágenes habitadas”; imágenes que, en el contexto de un ritual dado, se transforman en espacios capaces de acoger la presencia del sujeto fallecido. En el viejo Egipto, donde la desaparición ocupaba un espacio central en su sistema opiniones –o, por lo menos, se encuentra dentro de las partes mucho más resaltadas que nos llegó–, se tienen la posibilidad de hallar ejemplos de enorme elocuencia mediante los que revisar ese desempeño simbólico de la imagen. El cuerpo fallecido, inerte, era la frontera entre el planeta de los vivos y el de los fallecidos, y, asimismo, era entre los automóviles con los que atravesar el mágico umbral. El fallecido, en el momento en que abandonaba el cadáver, podía tener varios elementos que le dejaban desplazarse durante las múltiples pruebas que le aguardaban. Asimismo podía tomar contacto con los vivos a través de elementos como los sueños o las imágenes que le servirían de casa para su ba o akh. En el sortilegio 65 del Libro de los fallecidos se puede leer: “He salido en la manera de un akh viviente al que la multitud común en la tierra adora”. Este akh viviente, que podía habitar en las esculturas que acompañaban al fallecido a su tumba, era solo entre las manifestaciones espirituales que tenían los egipcios. En la tradición cristiana comunmente se recurre al alma o espíritu para aludir a la manera etérea que se contrapone al cuerpo físico; por contra, los viejos egipcios tenían un sistema de manifestaciones articulo mortem considerablemente más complejo.

religión

Libro de los fallecidos (Papiro de Ani). Escena del juicio. C. 1250 a. C. (British Museum).

La inmortalidad en el viejo Egipto

Por Javier Martínez-Pinna | @JaviMtnezPinna

Nos embarcamos en un enternecedora viaje para conocer gigantes santuarios y fastuosas tumbas que se levantan en el mucho más desértico de los desiertos. Frente ellos, vamos a tratar de hallar respuestas a todas y cada una de las cuestiones que los egipcios se hicieron en su afán de entender lo que les rodeaba, en especial el planeta de la desaparición y la vida del mucho más allí, que ellos comprendieron no como una oportunidad, sino más bien como una seguridad.

Deja un comentario