el judaismoera una religion legal en el imperio romano

Los emperadores Licini y Constantino en asambleas festejadas en Milán en el mes de febrero del 313 establecen que “a todos y cada uno de los súbditos, incluidos de manera expresa los cristianos, se les autoriza a proseguir libremente la religión que mejor les pareciese”. Se superaba el decreto con el que Galeri unos años antes aceptaba a los cristianos.

Este año festejamos el décimo séptimo aniversario del decreto por el que los cristianos lograron vivir, sin parar de ser cristianos. Los emperadores Licini y Constantino daban este “Edicto de Milán”, uno para Oriente y otro para Occidente, y con él, los cristianos irían ascendiendo la escalera de los cargos en el Imperio. En verdad, uno de exactamente los mismos emperadores que concedieron el decreto al que hablamos, terminó siendo católico y concediendo a la Iglesia tantas donaciones que serían los cimientos del poder temporal que pasados ​​los años tendría la Iglesia. Su madre que figura entre los beatos, santa Elena, sería una de la gente que ejercerían su influjo a fin de que pasados ​​unos años, la religión que fue perseguida en un intento de ahogarla en sangre, acabara siendo la única opción religiosa que daban a sus súbditos los propios emperadores: nos nos encontramos refiriendo al decreto Cunctos Populos con el que el emperador Teodosio declaraba a la Iglesia Católica la única religión que podía seguirse en los dominios del imperio. En tres siglos se había pasado de ser una religión condenada, a ser la única apoyada desde nuestro poder civil, hasta el punto de quedar prohibidas el resto.

INTRODUCCIÓN

El surgimiento de la función cognitiva al humano moderno hace precisamente 30 mil años, permitiendo el éxodo de novedosas maneras de meditar y estar comunicado desde allí, va precipitar aun el comienzo de la estratificación popular, el comercio y la religión. Los humanos, desde ese instante, vieron el planeta desde la visión de las opiniones sobrenaturalmente. En estas sociedades ancestrales, la religión y las leyes formaban una parte de una amalgama que las unía intrínsecamente por medio de vínculos de familia y hereditarios, formando en un inicio el gobierno de los genes y, más tarde, reproduciendo el núcleo de las instituciones en las relaciones sociolegales -económicas . -la política, en una unión umbilical entre Estado y religión, donde las leyes se formaron y aceptaron como fórmulas sagradas y las atribuciones de reyes y jueces, subsumidas asimismo como sacerdotales (COULANGES, 2006).

A lo largo de un buen tiempo, la religión que formaba una parte de la vida popular, política y económica de las sociedades viejas, no fue objeto de una sola y única verdad absoluta en menoscabo de otras opiniones de distintas etnias . Cada sociedad adoraba a los dioses sin ignorar o ignorar la presencia de dioses extranjeros. Quizás dado a que la religión se produjo en el culto familiar, en el campo limitado a la familia como una parte de las leyes y prácticas de los pueblos viejos en el campo del principiante derecho privado, después la génesis de las instituciones y leyes civiles del Estado en estas sociedades viejas, no existía espacio, ni el reconocimiento de la aversión o la intolerancia como en la temporada moderna.

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