el hombre fue tan cobarde que inventó la religion

Es imposible limitar en tan escasas categorías las oraciones cortas de filosofía exclamadas por los enormes pensadores de siempre. Por contra, ciertas de estas oraciones de amor intelectuales, oraciones de filósofas e inclusive consejos éticos cortos tienen la posibilidad de contribuir a quienes procuran regularmente la realidad y la esencia de los fenómenos sociales, el arte y la justicia.

El arte es un medio de expresión, de ahí que encaja de manera perfecta entre los pensamientos de pensadores sobre el lenguaje, con máximas filosóficas referentes a la relevancia de la comunicación entre los humanos.

El cuadro de Miguel de Cervantes que encabeza el enorme salón de actos de la Real Academia De españa es falso. Me sorprendió bastante la información que no conocí hasta tras ser escogido integrante numerario de esta insigne empresa. Me consideraba un óptimo aficionado a Cervantes, lector asiduo y devoto de sus proyectos ya hace varios años, y de ese cuadro había leído un ensayo entusiasta de mi admirado Francisco Rodríguez Marín, entre los cervantistas mucho más esenciales que dió este país , que mostraba seguridades sobre la vericidad de la pintura. Había aparecido a fines del siglo XIX y fue fundamento de enorme alegría pues se había buscado con ahínco a lo largo de años un retrato del literato mucho más excelente que escribió en español y de súbito aparecía de manera inesperada. Era el retrato al que se había referido Cervantes al prólogo a sus Novelas ejemplares, el que proseguía las pautas con las que él mismo había descrito su fisonomía: «Este que ven aquí, de rostro aguileaguileno, de pelo castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz curva, si bien bien proporcionada; las barbas de plata, que no fueron veinte años de oro, los bigotes enormes, la boca pequeña…».

religión

El retrato que nuestro Miguel afirmaba que le había pintado Juan de Jáuregui, entre los pintores mucho más conocidos de su temporada. La figura representada en este pecho se ha reproducido en una cantidad enorme de oportunidades, en libros, avisos, folletos, programas audiovisuales y también imágenes de todo género, y no hay ninguna persona, medianamente instruido, en el planeta, que no identifique la cara representado como el de Cervantes. Tal es así que me sentí algo desértico en el momento en que supe que el cuadro era falso. No obstante, prosigue en el baldaquino ubicado tras la mesa presidencial del salón de actos pues, más allá de la falsedad, no hay otra representación del escritor que coincida mejor que esta con la iniciativa de que todos contamos sobre el aspecto físico de Cervantes.

Y, más que nada, el resto, que son muchas, tampoco forman parte a su temporada sino más bien a otras siguientes, tal es así que, con lo que entendemos hasta la actualidad, ningún pintor tuvo a Cervantes sentado en frente de su caballete. En la Real Academia De españa existe otro retrato de pecho, que encabeza entre las dependencias mucho más utilizadas de la vivienda, pintado por Alonso del Arco, que asimismo se tuvo por genuino. Se exhibe en este lugar secundario solo por el hecho de que recuerda al enorme creador. Pero es asimismo falso.

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