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Luis García Orso, S.J.

Pier Paolo -con los nombres de los 2 enormes apóstoles, Pedro y Pablo- nace en Bolonia el 5 de marzo de 1922, hijo de un teniente del ejército y de una profesora de principal. El joven Pasolini estudia Literatura en la Facultad de Bolonia y empieza aquí sus primeros trabajos literarios. Gracias a la guerra la familia se muda a Casarsa, el pueblo de la madre, en el nordeste italiano. Aquí madre y también hijo trabajan como profesores en la escuela secundaria, y el joven redacta y publica poesía y ciertos ensayos críticos a favor de la autonomía de la zona de Friul.

‘El Evangelio según san Mateo’ de Pier Paolo PasoliniCicle ‘En pantalla grande: Pasolini fundamental’Paranimf. Facultad Jaume I, Castellón de la Plana17 de abril de 2022

En el momento en que uno está con que entre las películas religiosas mucho más queridas y festejadas es obra de un ateo, homosexual y comunista como Pier Paolo Pasolini puede quedar extrañado. Si tomamos en cuenta su historial de cineasta provocador y polémico que no desaprovecha ocasión para cargar de sexualidad su obra, podemos aguardar que el directivo italiano emplee la Biblia para quebrar nuestra ética y revolver nuestras tripas como haría unos pocos años después con Salón o los 120 Días de Sodoma. Al menos yo me preparé de este modo al ingresar en la proyección del Paraninfo el domingo de Pascua. No obstante, presencié algo completamente distinto.

Un Cristo intensamente marxista, que hace aparición regularmente en compañía de sus apóstoles formados por caras dibujadas con líneas vastas y robustas que bien podrían ser las de cualquier conjunto de obreros, nos guía a través del desafío a la riqueza y el intoxicación de la religión con la codicia. Durante la película podemos consultar de qué forma Jesús va enfrentándose al poder allí por donde pasa, acabando en la conocida escena donde expulsa a golpes a los mercaderes del templo, recordado como entre los pocos pasajes de la Biblia en que el profeta utiliza la crueldad.

Pese a Pablo VI

Tampoco agradó entre varios de sus correligionarios políticos su contundente censura del aborto, algo que el director calificó en ensayos y productos como “la legalización del homicidio”.

La reacción a la desaparición de Pasolini la recogió Juan Arias en El País en 1988, por medio de una charla con Magee, una religiosa que atendió a Montini hasta el desenlace. Y refleja hasta qué punto le apreció: “La tarde donde la televisión daba la novedad del homicidio de Pier Paolo Pasolini, yo no sabía quién era, pero hubo comentarios no muy benevolentes sobre él. Pablo VI se puso parado y, sobre la pantalla de la televisión que proyectaba la imagen del escritor y cineasta, trazó la señal de la cruz, diciendo: “Y en este momento oramos todos por esta pobre alma””.

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