el evangelio no es religion sino poder de dios

“La religión no salva hermano…”

 “Ser espiritual es pecado…”

Conclusión y apps

A la luz de las verdades presentadas en todo el mismo corto comentario es viable llegar a ciertas conclusiones. Quizás lo mucho más claro es dado que el Señor Jesús es el enorme consuelo del católico, aun en la mitad de la angustia, la desesperación y el temor. Esta tranquilidad está garantizada no solo por la seguridad del regreso de Cristo. No es solo un consuelo futuro y profético. Asimismo está que se encuentra en el en este momento. Esto quiere decir que actualmente el fiel puede disfrutar del consuelo de Cristo. Primero, por el hecho de que es el único modo de casa de papá; entonces, pues les deja ofrecer continuidad en el trabajo para prestar peculiaridades que. La estancia del Espíritu Santurrón es una tranquilidad sin igual. Y tal y como si esto fuera poco, estoy convencido de que el padre escucha que nuestra oración a través de Jesús es algo que no encaja en el vocabulario humano.

Algo fantástico por saber es que Jesucristo volverá pese a las fallas y descalabros de su pueblo. La promesa del retorno glorioso no es objeto de acciones de cualquier persona. Él se regresa y punto. En el instante oportuno, que se muestran en el cielo y conoce a sus representantes que, de entonces de ahora en adelante, van a ser para toda la vida en su presencia gloriosa.

Qué genera el evangelio en nosotros

El evangelio nos genera espiritualidad, independencia y alegría. Nos hace hijos de Dios y nos ofrece una exclusiva vida. El evangelio es la buena nueva que Dios nos quiere y nos ha salvado. Nos genera una exclusiva forma de vivir donde somos libres de nuestro pasado y tenemos la posibilidad de comenzar nuevamente. Vivimos a la alegría de entender que Dios nos quiere y que somos sus hijos estimados.

Pablo escribió a Romanos 1:16 «Pues no me abochorno del evangelio, por el hecho de que es el poder de Dios para salvación a todo el que que cree; al judío en primer lugar, y asimismo al heleno.»

La diferencia escencial

Si alguien en este país fuera sentenciado a muerte por asesinato, y uno de sus amigos fuera enfrente del juez, diciendo que va a morir con gusto en vez del culpado, el tribunal se vería obligado a sentenciar que, según nuestras leyes, un hombre no puede fallecer en lugar de ningún otro.

Pero Dios no está relacionado por las leyes de los hombres. «Pero el Señor deseó romperlo y hacerle padecer, y (…) él ofreció su historia en expiación» (Isaías 53:diez).

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