el arte frente a la europa de las religiones

La religión ha desaparecido de la creación artística. El contenido espiritual quedó achicado a la provocación oa la polémico llegando aun a ofender a colectivos religiosos, entre ellos el presente Papa Francisco en el momento en que era arzobispo de Buenos Aires

. -caption-text»> McJesús de Jani Leinonen que terminó siendo retirada de la exposición «Recursos sagrados» del Museo de Arte Haifa (Israel) frente a las manifestaciones de la red social cristiana

Arte de la Edad Media

El arte medieval ilustraba historias bíblicas, como la traición de Judas

En el momento de meditar el arte de la Edad Media, debemos estimar que brotó en un instante de la historia donde no existía la noción del arte como un fin en sí, no el de las Hermosas Artes, sino más bien de las artes mecánicas, enlazadas al trabajo

El mito de la Reconquista

El desacierto de emplear un término como Reconquista para argumentar el objetivo del islam peninsular procede de una causa mucho más profunda, relacionada con las adversidades insuperables que muestra cualquier intento de distinguir entre opiniones propias y foráneas, salvo que se realice desde la mucho más completa arbitrariedad.Si el islam se considera como una fe llega da de fuera es por una razón que asimismo forzaría a estimar al cristianismo como extranjero: ninguna de ámbas religiones tuvo su origen en la península. Por consiguiente, si una se cree como propia y otra como extraña es, simplemente, pues en algún instante se escoge que esto sea de esta manera, anteponiendo las ventajas que se estima obtener de esta problemática operación a las incongruencias en las que se incurre y también, aun, a las exorbitantes secuelas que se provocan. Las ventajas eran manifiestos, y de ahí que la preocupación de los Reyes Católicos por rodearse de una legión de notarios y cronistas que pusiesen sus hazañas en el contexto que convenía a su interés político: al enseñar la presa de Granada como culminación de ‘una Reconquista inmemorial, Isabel y Fernando mencionaban a una recóndita conquista anterior, lo que dejaba enseñar como protectora una guerra que, de la misma tantas de la temporada, ha podido ser de agresión. Además de esto, la insistencia en que sus acciones militares culminaban una pelea iniciada siglos atrás concedía una dimensión milenaria a sus ambiciones, dando permiso reclamar una cuenta particular, un privilegio, en frente de otros monarcas de la cristiandad, dentro y fuera de la península .

Pero, al lado de las ventajas, las incongruencias. Si el mito del apóstol Jaime sostuvo su vigencia durante los siglos fue por el hecho de que, de alguna manera, sirvió para solucionar lo que Claudio Sánchez Albornoz definió ilustrativamente como un misterio, en el momento en que tenía que ver con una contradicción, producto de tomar por hechos contrastados que ofrecía la publicidad al servicio del emprendimiento político de los Reyes Católicos. ¿Por qué razón España podía reclamar el cristianismo como una parte de su esencia si, de la misma el islam, proclamado religión conquistadora y, consecuentemente, foránea, había surgido asimismo en el exterior de las fronteras? El mito tenía por función deshacer la contradicción, sostener la congruencia de una narración construida desde una arbitrariedad interesada: el apóstol Jaime extendiendo la fe en la península y, al final, sepultado en Galicia, se erigió en nexo argumental indispensable entre la narración de España y la del cristianismo, con el ineludible corolario de transformar el enclave en el que la historia de historia legendaria situó la tumba en una segunda Tierra Santa. Merced a Jaime ahora la historia de historia legendaria construida a su alrededor, podía resolverse en parte la incongruencia de declarar nativa una religión que, como el cristianismo, no era menos foránea que el islam o el judaísmo si se atendía en el sitio donde brotó y no a aquel en el que se profesaba.

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