ejercicio de religion expresar en un dibujo una frase religiosa

  1. La limosna. Comunicar el dinero que se tiene con alguien mucho más necesitado, sin ver de quién se habla, se considera el acto caritativo más especial en la sociedad capitalista actualizada. No obstante, debe comprenderse diferente de la filantropía, que es la solidaridad con ideas consideradas éticamente valiosas o dignas de asistencia monetaria.
  2. Ofrecer comida al hambriento. Otro ademán supremo de caridad, consistente en dar de comer a el resto sin aguardar ningún pago ni remuneración, sencillamente para llevar a cabo el bien de aplacar el apetito sobre la tierra. Es realizado por varias instituciones beneficiosas locales y también de todo el mundo, entre ellas diferentes Iglesias y ONG’s.
  3. Obsequiar ropa. Comúnmente se agasaja la ropa vieja o en desuso y esto se comprende como un ademán de compasión con los despojados; no obstante, la auténtica caridad cristiana radicaría en dar la ropa en empleo y en condiciones a esos que no tienen nada.
  4. Socorrer al extraño. La compasión y la empatía en ocasiones de peligro o de fragilidad que vive algún irreconocible deberían generarse en un alma dadivosa, que estaría preparada para ofrecer asiste para quienes no tienen ningún vínculo con ella y sin aguardar ninguna forma de remuneración presente ni futura a cambio. Esto incluye, por poner un ejemplo, alzar la voz frente a la defensa de los derechos del resto, de las minorías y de esos que no logren llevarlo a cabo por voz propia.
  5. Asistir desinteresadamente. Así sea el tradicional ejemplo de contribuir a la anciana a atravesar la calle o de cederle el taburete a una mujer preñada, la caridad piensa ofrecer una mano amable a la necesidad y anteponer el confort al nuestro. En la cotidianeidad se tienen la posibilidad de ofrecer múltiples ejemplos prácticos de formas de proceder dadivosas para con pequeños, jubilados o personas discapacitadas.
  6. Ser útil a el resto. La caridad cristiana supone la renuncia a los egoísmos y abrazar el placer de ofrecer, con lo que ofrecer a el resto un servicio desinteresado es un excelente ejemplo de esto. Por poner un ejemplo, contribuir a alguien a mover un elemento pesado, a hallar a un familiar perdido oa agarrar lo que se le ha caído, aun si en este último caso pudiésemos obtener un beneficio individual y egoísta al apoderarnos.
  7. Perdonar. Frecuentemente el perdón puede transformarse en un acto de caridad, más que nada en ocasiones en las que nuestros atacantes precisen realizar las paces con el mal que nos provocaron. Perdonar a quien nos ofende es un orden católico contenido en no escasas de sus frases (como el Pater noster), y es valorado como una manera de desprendimiento de rencores y riñas, una manera de querer aun a quienes nos ofenden.
  1. Contemplar a el resto. Accionar de manera responsable aun con quienes no conocemos o no vamos a conocer, es asimismo una manera de caridad. Por poner un ejemplo, al agarrar los restos de la mesa donde comimos en un lugar de comidas de comida rápida, nos encontramos pensando en lo próximo que la utilice, si bien no sepamos quién es ni vaya jamás a agradecérnoslo.
  2. Conocer a los enfermos. Entre las proyectos de clemencia católicas, radica en conocer al herido o al enfermo y brindarle acompañamiento afectivo, material o de la índole que sea, aun si hablamos de un individuo extraña a nuestro ambiente familiar o próximo.
  3. Sepultar a los fallecidos. Este rito, común a muchas vertientes culturales de todo el mundo entero, se comprende en la mayoría de los casos como un acto de respeto y caridad por los fallecidos, para aceptar su reposo correspondiente lejos de la intemperie y de los elementos. Dejar pudrir el cadáver de alguien o dar de comer con su cuerpo a los animales, en verdad, acostumbraba a ser un acto de degradación articulo mortem en las temporadas viejas, puesto que su espíritu era inútil tras reposar en paz.
  4. Consolar el triste. Ofrecer consuelo y empatía a quienes perdieron algo o alguien muy apreciado, aun si hablamos de extraños o, aún mucho más, de oponentes o personas desafectas, es un ademán de caridad esencial, que nos hermana a todos desde el desafío y de la pérdida, tal como de la desaparición que a todos nos espera en el final de nuestro paseo escencial.
  5. Dejar en libertad al cautivo. Otra de las proyectos de clemencia proposiciones por el catolicismo semeja estar distanciada del reino de las leyes de los hombres (la jurisprudencia), pero su origen se remonta a los tiempos de la esclavitud. Hoy día, no obstante, menciona en cualquier caso a la compasión por esos que han cometido fallos y los expían en prisión y eludir el ensañamiento contra quienes se han equivocado.
  6. Educar el iletrado. Trasmitir el comprender en vez de monopolizarlo, más que nada en casos en los que no se reciba a cambio ninguna forma de compensación, es asimismo un acto de caridad, puesto que se le ofrece a alguien desfavorecido por el sistema la posibilidad de estudiar oficios, entendimientos o métodos de meditar que después jueguen en su favor y mejoren su calidad de vida.
  7. Ofrecer asesoramiento. Una variación de la asiste para el resto y más que nada a los extraños, radica siempre y en todo momento en ofrecer el más destacable consejo viable a quien lo requiera, sin prestar atención a nada salvo su beneficio inmediato y futuro. Un asesoramiento no contempla las pretensiones de quien le da, sino más bien de quien solo lo recibe.
  8. Instruir la palabra. Para los católicos y muchas de las sectas cristianas, entre las máximas maneras de la caridad es trasmitir su religión a quienes no la profesan, en tanto que de esta forma les estarían ofreciendo, según sus opiniones, la manera última de salvación por a su espíritu y aproximándoles un paso a Dios.

Selección de las mejores medites de Leonardo da Vinci

Sobre la mortalidad: «Cosa bella mortal pasa y no dura».

El valor del agua: “El agua es el vehículo de la naturaleza”.

El trabajo teorético y práctico de la investigación

El procedimiento que guió la investigación fue el de la participación-acción crítica y reflexiva, que tiene presente el ‘ser’ y el ‘ tener que ser ‘. En el primer caso, el ‘ser’, identificaron lo que pasaba con el ERE en todos y cada institución consultada, a través de una encuesta a directivos, conjuntos focales completados con alumnos de 6º y 10º grados y entrevistas semiestructuradas a los instructores de educación religiosa. Escogieron instituciones oficiales situadas en lo que Balancee llama “la Colombia profunda” o de la periferia: en 2 ciudades de Bolívar, tres de Norte de Santander, seis de Nariño y tres de Putumayo. “Son instituciones en las que hallas todas y cada una de las deficiencias: los instructores que enseñan educación religiosa no son licenciados ni en educación religiosa ni en teología; frecuentemente son instructores de otras áreas, aun de dibujo o educación física; los contenidos escritos que usan están desactualizados; no hay trabajo en grupo entre los propios instructores ni con los líderes de otras confesiones religiosas”.

En la situacion del “deber ser”, los estudiosos partieron de la idea de la vigencia de la teología y la pedagogía liberadoras y, por consiguiente, consideraron que era viable meditar en una “educación religiosa liberadora” . De ahí que, «la educación religiosa en visión liberadora es dialogante, crítica, reflexiva y crea conciencia al sujeto».

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