dios no existe los jovenes y la religion en españa

El inconveniente no es abiertamente con Dios sino más bien con la Iglesia y los mecanismos para arrimar a los jóvenes al catolicismo, fue un concepto que se sintió la semana anterior en el I Acercamiento de la Red de Pastoral Universitaria Intercontinental Caminando juntos en una pastoral universitaria que la Facultad Católica de Manizales (UCM) organizó adjuntado con la Organización de Universidades Católicas de América Latina y el Caribe (Oducal).

La iniciativa es de la Asesora General de la Facultad Don Bosco de El Salvador, Xiomara Martínez Oviedo. Ella, con su experiencia como integrante de la pastoral de la Facultad, expresó: “Dados estos inconvenientes debemos ofrecer la espiritualidad no como un cúmulo de dogmas ni opiniones que es requisito recordar, sino más bien como un sentido de vida”. Después añadió: “Si procuramos a los jóvenes y nos interesamos en lo que a ellos les atrae, entonces asimismo es posible que ellos se interesen en lo que nosotros le planteamos”.

Contrariedad para valorarla

  La comparación de las cantidades sobre la oración con las que se relacionan con la práctica religiosa dejan finalizar, primeramente, que los católicos practicantes viven y manifiestan su fe recurriendo, aparte de a las celebraciones oficiales, al ejercicio de ciertas maneras de oración personal. Por otro lado, el número claramente mayor de personas que oran, en comparación con el de los practicantes, exhibe que bastante gente que han descuidado o están abandonando la frecuentación de las celebraciones dominicales prosiguen recurriendo a la oración personal como expresión de una religiosidad que estas celebraciones no agotan. Además de esto, el número de quienes para la oración privada apelan a fórmulas habituales, como el padrenuestro y la avemaría, exhibe la presencia de una conexión esencial con la institución religiosa y la tradición de la iglesia tras haber roto la práctica frecuente del culto impuesto y regulado por ella. El enunciado de la cuestión a la que responde este 35% de encuestados: «suplico del padrenuestro o de la avemaría» y lo que esta expresión evoca de los hábitos del catolicismo clásico parecerían remitir a una práctica anclada en la práctica y expuesta a la rutina. No obstante, la permanencia de esta práctica contra el viento y la marea de las condiciones de vida recientes, la calidad de las fórmulas usadas, y la presencia de muy altas maneras de oración ligadas a la práctica de la oración vocal en no realmente pocas personas invita a la prudencia ahora eludir precipitados juicios sobre la carencia de calidad de la oración de la gente que las usan. La cifra mucho más alta de los jóvenes que rezan está representada por quienes rezan para «soliciar asistencia» (46%). El apunte se corresponde con otro que exhibe un número importante de personas que asisten a la práctica religiosa en especial en ocasiones de necesidad. Bajo mi punto de vista, se enseña por visto que la solicitud es la manera mucho más popularizada de oración, hasta el punto de que rezar es para muchos homónimo de soliciar, y la solicitud de recursos recomendables pasó a ser parte de varias y definiciones de oración muy extendidas. Aquí, la oración, mucho más que ser la expresión de una necesidad profunda del sujeto, semeja ser el recurso para contestar a pretensiones repentinas en el momento en que otros elementos se enseñaron ineficaces, o para respaldar la efectividad de los elementos «naturales». ¿Indica la pervivencia así de oración que quienes lo usan estén viviendo una religiosidad puramente servible que transforme a Dios en undeus ex- machina, lo ponga al servicio de sus intereses, y proceda de una actitud mucho más mágica que religiosa? Indudablemente, posiblemente sea de esta forma; pero la presencia incesante de la oración de solicitud en las páginas de la Escritura, y la oportunidad de que la solicitud exprese una actitud de verídica seguridad, dando sitio a una auténtica oración, nos impide generalizar la sospecha y descalificarla desde el criterio espiritual a quienes sostienen este modo de conexión con la tradición cristiana. Por otro lado, resulta irrealizable entender si el 23,9% de quienes oran bajo la manera de la acción de gracias recurre a esta clase de oración en conexión con la oración de solicitud: para agradecer a Dios los dones recibidos o para capturar la benevolencia de aquel a quien se recurre, o si, por contra, su acción de gracias se dirige a Dios mismo ahora su gloria y forma, por consiguiente, una manera especial de oración de alabanza. La «oración libre y espontánea» a la que hacen referencia mucho más del 38% de los encuestados podría ser un rastro de esta «desregulación del opinar», o sea, de esta inclinación al lugar de mediaciones personales, no reguladas por la institución, que resaltan a varios sociólogos como característica de la religión moderna. Por otro lado, el recurso a la “meditación, contemplación” (20,5%) y “lectura pensada” (13,5%) podría ser una exhibe de la extensión de métodos orientalizantes entre no pocos cristianos occidentales. No obstante, la presencia de estas maneras de oración en la mejor tradición cristiana nos fuerza de nuevo a eludir extrapolaciones con tan tenue acompañamiento en los datos. En cambio, semeja mucho más razonable dudar en estas tres maneras de oración la presencia de personas mucho más claramente separadas de la religión oficial y que procuran la expresión de pretensiones religiosas que las instituciones no complacen. Esta última observación nos introduce en una cuestión espinosa a la que remiten no escasas interpretaciones de los datos que mencionamos.

  1. Necesidad de Dios, vida religiosa y oración

¿Influirá la pandemia?

– Los jóvenes españoles valoran mucho a la familia. Asimismo la educación. En un país donde las dos realidades atraviesan instantes bien difíciles (prominente nivel de divorcios, nupcialidad a la baja, y los reportes de PISA certificando que en educación no vamos realmente bien), ¿podrían los jóvenes contribuir a un cambio de inclinación?

Que los jóvenes valoren bastante a la familia no guarda relación con visto que soliciten un retorno a la familia clásico y no pienso que esto se genere más adelante. En el momento en que se charla de «crisis de la familia» se habla de una crisis de la familia clásico, no de la familia, que desde los 90 se convirtió en la columna escencial más esencial tanto de los jóvenes como del resto de edades .

Gráfico Distintas efectos sobre la caída de la práctica religiosa de los españoles en el periodo 1975-2002

Fuente : REQUENA, Miguel. (2008).

cristo

«Religión y sociedad: la secularización de la sociedad de españa» en: Tres décadas de cambio popular en España. Dirigido por Juan Jesús González y Miguel Requena (Eds.). Coalición Editorial. p. 337.

  1. Efectos estructurales: hacen referencia al cambio en el tiempo del encontronazo de esos causantes (edad, sexo, nivel de estudios, géneros de hábitat, etcétera.) que afectan al cambio fenómeno del cambio espiritual. Si el efecto de estos causantes cambia en el tiempo, asimismo lo va a hacer la intensidad del cambio espiritual. De los postulados de la TS se quita que en los estratos sociales mucho más modernizados se estima conseguir una mayor tasa de secularización, en tanto que vamos a encontrar mucho más resistencia a la religión eclesial como orientadora en sus maneras de vida y valores comprados en un espacio social y cultural dinámico (CORNWALL, 1989). Según varios estudios de religión en España, los causantes estructurales mucho más importantes del fenómeno de cambio espiritual son la edad y el sexo. El nivel educativo y el hábitat muestran relaciones mucho más complicadas y se demostró que no tienen tanta incidencia como la edad y el nivel educativo (Requena 2008). Sobre el aspecto edad, semeja visible, como afirma Requena, que las generaciones mucho más jóvenes, al haberse socializado en un ambiente poco a poco más moderno, muestran tasas de secularización mucho más altas y un nivel de religiosidad menor que las generaciones precedentes.
  2. Efectos de composición: son los que se derivan de un cambio en la composición demográfica que tiene múltiples componentes intervinientes en el cambio espiritual. Los cambios en la composición de la población, si el resto de condiciones continúa incesante, va a hacer que estos componentes impliquen un cambio en la intensidad agregada del cambio espiritual, con independencia de otros componentes no demográficos. En los últimos 35 años la población de españa cambió su composición claramente: la edad media ha incrementado (envejecimiento demográfico), el nivel de capacitación creció, y la población se nucléa en este momento en núcleos residenciales mayores y consistencia. Los desenlaces del análisis empírico (Requena, 2005) demostraron que los efectos de composición tienen una escasa relevancia en la reducción de la práctica religiosa. Los únicos dignos de mención (y como negativos para la práctica religiosa si bien de manera enclenque en sus efectos) son el nivel de estudios y el hábitat.
  3. Efectos de periodo: son los que alteran la difusión del cambio espiritual en toda la población de manera traje. Este género de defecto perjudica a toda la población por igual, con independencia de los efectos estructurales y de composición. Requena recurre a la estrategia de deducir la posibilidad de ser católico llevando a la práctica de año en año, en frente de la de 1975 ahora igualdad del resto de cambiantes independientes. En los desenlaces de este análisis (Requena, 2005) se puede ver que el cambio de mayor intensidad se causó entre los años 1975 y 1980 (ver Gráfico 2, mucho más abajo). Son los años de la transición política donde el efecto de periodo representa el punto de cambio mucho más destacable. Entre 1980 y 1982 el efecto de periodo todavía es esencial, pero menor con en comparación con quinquenio previo. Desde 1992 hasta nuestros días, el efecto periodo se ha achicado hasta ser prácticamente imperceptible.
  4. Efectos de encuesta: son los que proceden de las medidas heterogéneas aplicadas para estudiar el fenómeno del cambio espiritual.

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