diferencia de la religion en centros publicos y privados

Frente al malestar de la escuela pública estadounidense La Iglesia católica en Novedosa York hizo al municipio una oferta que es un reto: acoger en las academias católicas a mil estudiantes de quienes fallan en la escuela pública . El ayuntamiento pagaría el coste de las matrículas. La iniciativa daría una exclusiva ocasión a unos chicos a los que la escuela no consigue educar y que tiene un futuro alarmante. Pero encontró la resistencia de conjuntos a los que preocupa más que nada que el dinero público no se gaste en una institución católica. En todo caso, la oferta volvió a abrir el enfrentamiento sobre la diferente efectividad de las academias públicas y las católicas.

De entrada, pasar mil estudiantes al ámbito privado contribuiría a calmar las adversidades de las academias públicas, que empiezan por la escasez de plazas. Los documentales habituales del comienzo de curso charlan de que no hay rincón para todos y cada uno de los estudiantes, que ciertas clases tienen que efectuarse en los corredores y que ciertas academias marchan en turnos. Además de esto, en los distritos mucho más pobres y problemáticos, la crueldad y las drogas forman una amenaza diaria. Para ingresar en la escuela los estudiantes tienen que atravesar un descubridor de metales. Y esto caso de que entren, en tanto que no pocos alumnos dejan de ayudar a clase o abandonan finalmente sus estudios.

LA ORDEN LEGAL COMO INFERENCIA CONTRA LA INTOLERANCIA Y LOS PREJUICIOS RELIGIOSOS

La presente Carta Magna brasileira, en su producto 5, inciso VI, afirma la inviolabilidad de la independencia y conciencia, garantizando asimismo el libre ejercicio de los cultos religiosos, tal como salvaguardando los sitios de culto y sus liturgias. El legislador constituyente, en este sentido, siguiendo la orientación de las democracias occidentales, estableció la libre manifestación de la religiosidad intrínseca al humano, encarnando el dispositivo previo como cláusula de pétrea, principio cuyo orden es imposible cambiar o sacar sin que se manifieste una exclusiva Constitución. Según el punto VIII del mismo producto 5 de la Carta Política, “absolutamente nadie va a ser privado de derechos por opiniones religiosas o convicciones filosóficas o políticas”. De esto se desprende que la manifestación de la religiosidad es una garantía y un derecho primordial inseparable a todos y cada uno de los brasileiros y extranjeros que viven en su patria, con la asunción de la subjetividad a la decisión que cada uno de ellos puede y está en su derecho a profesar.

En este sentido, según Alexy (2008), la independencia de opiniones se arroga un derecho positivo extenso y consolidado como regla de derecho primordial, preparado como un enunciado insertado en nuestra Constitución y provocando de esta manera un enunciado normativo apoyado en una rigurosa y rigurosa sentido estructurado lista de derechos particulares de independencia. Rápidamente, cualquier condición que atente contra esta independencia subjetiva confrontaría de forma directa los principios escenciales que asimismo conforman los relacionados con la dignidad de la persona humana. En exactamente la misma línea, la Declaración Universal de Derechos Humanos, adoptada por ONU, establece que:

Institutos privados

Como su nombre señala son centros privados de educación. En los límites establecidos por la legalidad, tienen completa independencia de administración. Los límites de plaza y ingreso se establecen por nuestra compañía privada que administra el centro. La financiación es dependiente de manera única de las aportaciones de las familias de los estudiantes.

En este sentido, es imposible charlar de homogeneidad en los centros privados. Cada escuela tiene sus reglas, costos y procesos y aquí entran desde las academias de élite como La Miranda, donde llevan a sus hijos Piqué y Shakira y otros conocidos, hasta institutos mucho más modestos que brotan como cooperativa por idea de los progenitores.

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