debate matrimonio gay y la religión palabra de jóvenes

Las transformaciones en las normativas jurídicas que se relacionan directa y también de forma indirecta con las familias y sus integrantes se han sucedido de manera progresiva desde el desenlace de la dictadura militar. La ley de filiación, los tribunales de familia o la ley de matrimonio civil que consagra el divorcio vincular son ejemplos de ese cambio. Las reformas legislativas obedecen, en parte, a la constatación de múltiples transformaciones sociodemográficas, extensamente estudiadas pero, esencialmente, se hacen cargo de las experiencias subjetivas que reconocen una variedad de prácticas familiares y designaciones de vínculo presentes en este país y en el planeta. Al fin y al cabo, hemos visto de qué forma el enfrentamiento en estas materias dió paso a un desarrollo de desnaturalización de las formas habituales de realizar familia y una inclusión de la heterogeneidad que aceptan las relaciones que caen bajo la categoría, socialmente construida, de familia.

En este ámbito, hemos asistido a la aprobación de la Ley de Unión Civil, que abre -si bien enrevesadamente- un espacio para la integración y vínculo legal de familias que no corresponden a eso que apunta el ‘ producto 102 del Código Civil, que contempla que solo tienen la posibilidad de casarse un hombre y una mujer. De esta manera, mediante este recurso -que no desea nombrarse matrimonio- la gente gais, lesbianas, transexuales, transgénero y también intersexuales, van a poder ver, en alguna medida, legitimada a través del orden simbólico popular que provee la ley, las experiencias cariñosas, las que ordenan su historia íntima y sus relaciones importantes, tal como sus puntos patrimoniales relacionados.

“En el final, en el final”

La voz en el micrófono insiste: “les recordamos a los distinguidos convidados que en todo foro de discusión hay una participación del auditorio, pero en el final…” Una líder cristiana situada en la primera fila llama a Sastoque: “¡respeto a los espacios!”.

Ignorándola, él pregunta: “¿por qué razón a este foro de discusión no se invitó personalidades ni servidores públicos en pos del Matrimonio Igual?”.

¿Quién apoya al matrimonio igual?

Hay distintas teorías que nos dejan comprender el acompañamiento o rechazo al matrimonio entre personas del mismo sexo. En primera instancia, las teorías sobre la modernización ponen énfasis en las especificaciones socioeconómicas de la opinión pública que hacen que varias personas sean aproximadamente dispuestas a expresar reacciones mucho más progresistas o conservadoras en relación a los derechos de la red social LGBT. En este sentido, conforme se acrecientan los años de educación y los escenarios de prosperidad material, los individuos tienden a expresar un mayor escepticismo hacia las tradiciones y, por contra, mucho más acompañamiento a distintas estilos de vida y perspectivas de todo el mundo. Del mismo modo, las teorías sobre los cambios culturales2 sostienen que las novedosas generaciones, que fueron expuestos a nuevos estilos de vida,3 tienen mayor posibilidad de expresar reacciones convenientes hacia el matrimonio igual. Por contra, la gente que tienen mayor edad,4 y que reportan menor tolerancia a la red social LBGT, reportan menos acompañamiento al matrimonio igual.5

En este sentido, la religión es una variable fundamental para comprender el acompañamiento o rechazo al matrimonio igual.6 Dadas las enseñanzas habituales sobre el matrimonio —que sostienen que forma únicamente la unión entre un hombre y una mujer—, posiblemente quienes forman parte a una religión o iglesia reporten mucho más rechazo a la oportunidad que 2 personas del mismo sexo se asocien en matrimonio. No obstante, otros estudios sostienen que no es la religión en sí, sino más bien las expresiones mucho más conservadoras de cada religión las que se opondrían a esta oportunidad. O sea exactamente lo que arguye James Hunter en el libro Culture Wars: The Struggle to Define America,7 al tiempo que los votantes mucho más conservadores de distintas religiones se unen activamente para ponerse en contra al matrimonio LGBT al tiempo que los integrantes católicos, protestantes y judíos mucho más progresistas se unen en pos de estas reformas. En este sentido, no es la religión sino más bien una interpretación conservadora de la religión lo que incentiva el rechazo del matrimonio igual.

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