de como en la religion y la politica se discute

Las iglesias y confesiones religiosas, adjuntado con las familias, forman los prototipos de comunidades. Está claro que no tiene que ver con algo únicamente privado. De todos modos, el enfrentamiento no radica en esto, sino en el sitio que debe ocupar en el campo público o aun político. Al fin y al cabo, en cuestiones como la de la mención a Dios oa la religión en las Constituciones, en la existencia de personas y símbolos religiosos en sitios públicos como academias u centros de salud, o en la enseñanza de la Religión en la escuela pública, entre otros muchos. Lo que se discute es mucho más bien su presencia pública y también institucional.

Antes de ingresar en el análisis del inconveniente, quizá sea preciso rememorar el sitio de la religión en la vida humana y el rango que llenan los valores religiosos en la jerarquía axiológica. Para Max Scheler, probablemente el mucho más ilustre gerente de la filosofía fenomenológica de los valores, los religiosos llenan el ubicación mucho más prominente, sobre los valores espirituales (verdad, justicia y hermosura). Es cierto que lo espiritual puede ser negado y que hay personas ciegas para lo sagrado como otros lo son para otros órdenes axiológicos, pero si se admite lo sagrado, su valor exhibe siempre el rango mucho más prominente en la jerarquía. Esta situación no habría de ser ignorada por los legisladores ni por el resto poderes públicos. Por consiguiente, el fenómeno espiritual no ha de ser tolerado, tal y como si fuera un fallo aproximadamente disculpable, sino ha de ser tratado como la intención superior de la civilización. Lo que ha de ser tolerado (naturalmente, con límites) son las distintas opiniones religiosas entre sí, incluida, naturalmente, la increencia. El fiel no es un ciudadano de segunda categoría, como es natural tampoco en una sociedad democrática. El ateísmo no es la creencia democrática.

religión

Por otro lado, es realmente difícil denegar la predominación del cristianismo en el surgimiento y difusión de la democracia y sus valores.

La mirada politizada

Lo que dicen estos autores sobre USA se utiliza para otros países, donde la política pasó de ser una actividad concebida para el gobierno de los temas públicos a una fuerza salvadora . Se ve en el boom de líderes populistas –de izquierdas y de derechas– que penetran en la escena política para dejar en libertad a la masa de ciudadanos víctimas. Pero asimismo en la promesa de quienes les solicitan, decididos a transformar a personas falibles “en avatares divinos del Bien contra el Mal”, en expresiones de Camille Paglia.

Paglia, que es atea, mantiene que en el momento en que la religión pierde fuerza en una sociedad, algo termina ocupando su puesto. “Pero la política no puede ocupar el vacío. La sociedad, con la que el marxismo está ofuscado, es solo un fragmento de la integridad de la presencia”. Según ella misma, el sustituto de la religión es el arte, que por lo menos tiene una dimensión espiritual. Pero esta desaparece en el momento en que el arte es achicado a política y cada obra es vista como producto de la situación popular del artista.

Emprendimiento de sentencia del ministro Alcántara Carrancá: caso Chocholá

El ministro Juan Alcántara Carrancá de la Primera Salón puso, en lista de sesión del 9 de noviembre de 2022, la discusión del amparo en revisión 216/2022, relativo al caso del municipio de Chocholá; exactamente la misma el 214/2022 del ministro Ortiz Mena. Específicamente, el ministro Alcántara ofrece declarar procedente y establecida la demanda.

Dada esta situación han emergido múltiples críticas, pero el interrogante clave a contestar es: ¿la Suprema Corte expone prohibir a todas y cada una la gente poner nacimientos de cristo? La contestación es no. La eventual sentencia no prohibiría la navidad, ni que la gente en su campo privado logren proseguir con estas prácticas o cultos, bajo la independencia de opiniones y religión.

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