cuanto mas conozco la religion mas me alejo de dios

Si Dios es bondadoso, si Dios puede todo, ¿por qué razón el planeta está repleto de mal, padecimiento y también injusticia? Si Dios quiere al humano y se preocupa por todos nosotros, ¿por qué razón no impide los males insignificantes que nos aquejan durante la vida? ¿Es la presencia del mal la demostración determinante de que un Dios bondadoso no existe?

La visible incompatibilidad entre la presencia del mal en el planeta y la presunta vida de un Dios bondadoso y todopoderoso —el que, de entrada, debería evitar que se genere este mal— forma entre las objeciones mucho más reiteradas a las que tuvieron que realizar frente los defensores de la presencia de ese benigno Dios. Si en las entregas precedentes discutimos 2 de los argumentos primordiales y mucho más viejos que se han anunciado en pos de la presencia de Dios: el razonamiento cosmológico (si el cosmos existe, debe tener una causa) y el razonamiento teleológico ( el cosmos semeja desarrollado con un orden y propósito), vamos a tratar un razonamiento asimismo antiquísimo, pero que no fué esgrimido en pos de la presencia de Dios sino más bien en contra. Este razonamiento es popular por múltiples nombres, por poner un ejemplo razonamiento del mal, inconveniente del mal o (en oriente) inconveniente de la injusticia. Si bien la denominación mucho más famosa o cuando menos la mucho más clásico en occidente es la de Paradoja de Epicuro.

Ciertos hijos son “llevados” por Dios a su presencia

En ciertos casos extremos, Dios transporta a su presencia a sus hijos desobedientes. En el momento en que el hijo de Dios resiste la especialidad y corrección del Señor a veces hay secuelas realmente triste. Proverbios 29:1 afirma “El hombre que retomado endurece la cerviz, De súbito va a ser roto, y no va a haber para él medicina.» Dios especialidad a sus hijos para evaluarlos. Si no hacen caso a la especialidad de Dios, Dios puede llegar al punto de llevarlos a su presencia. Y Juan 5:16-17 charla de la oportunidad de que un “hermano” cometa un pecado de muerte. Supuestamente no todos y cada uno de los errores resultan en la desaparición pero «ciertos» sí. Este precisamente era la situacion en la iglesia en Corinto. Ciertos «hermanos» estaban participando de la cena del Señor en la iglesia «Sin discernir el cuerpo del Señor» y estaban comiendo juicio para sí mismos. Ellos no tuvieron presente la oportunidad de padecer la especialidad del Señor pero Pablo les enseña que Dios se encontraba disciplinándolos y «de ahí que existen muchos enfermos y debilidades entre nosotros, y varios duermen». Y Corazón. 11:30. La palabra, “duermen” en ese vesícula, tiene relación a la desaparición. Había fieles que habían pecado tal es así que Dios les llevó a su presencia.

Primeramente, debemos admitir que no todos y cada uno de los que dicen ser fieles lo son. Solo Dios conoce el corazón de cada uno de ellos. Si un auténtico fiel desacata a Dios y se distancia de Él, entonces Dios abre disciplinándolo a fin de que vuelva a Dios. Si el fiel le ignora y no responde adecuadamente a su especialidad, entonces en ciertos casos Dios le transporta a su presencia quitándole su historia. El fiel distanciado de Dios pierde su recompensa pero «va a ser seguro, si bien tal como por fuego».

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