cuando se hace la religion cristiana oficial en alejandria

A fines del siglo IV, el emperador Teodosio, por medio del Edicto de Tesalónica, transformó el cristianismo en la religión oficial del Imperio. Se prohibieron los cultos a los viejos dioses, esto es, el paganismo, nombre este último con el que los cristianos conocían la religión civil romana. Antes de esto, Constantino había detenido las persecuciones a los cristianos y había tolerado el cristianismo a inicios de tal siglo. En verdad, él mismo se transformó en la novedosa religión en apogeo.

De la revuelta de 2011 a Al Sisi

A lo largo de la revolución de 2011, la iniciativa de nación volvió a estar presente de nuevo del mismo modo como lo estuvo a lo largo de la revolución de 1919. Tanto musulmanes como cristianos se levantaron contra el régimen de Mubarak con la promesa de devolver la dignidad al pueblo egipcio tras mucho más de 40 años de gobierno dictatorial. Imágenes de cristianos resguardando a musulmanes mientras que rezaban en la conocida plaza Tahrir —plaza de la Liberación— anegaron los medios de todo el planeta. No obstante, en nuestra red social copta había cierto resentimiento hacia la oportunidad de un país democrático gobernado por una población en la mayoría de los casos musulmana.

El objetivo de la revolución de 2011 estuvo marcado por el liderazgo de los Hermanos Musulmanes, lo que tiñó la revolución de un tono islamista que no había tenido en sus orígenes. En las siguientes selecciones, la Fraternidad se haría con la mayor parte de los votos de la población egipcia, una situación donde los cristianos del país árabe jamás se habían visto. Poco tardaron en llegar asaltos contra las comunidades cristianas del país por la parte de seguidores del partido islamista, alentados por los propios miembros del congreso de los diputados, que prometían la “islamización de la vida”. Si bien Mohamed Morsi, candidato de los Hermanos Musulmanes a ocupar el cargo de presidente, defendió que él representaría a todos y cada uno de los egipcios y no solo a los musulmanes, los coptos votaron en la mayoría de los casos al candidato continuista Ahmed Shafik, que terminó derrotado por un ajustado margen de 48% en oposición al 51%. En la Constitución aprobada tras estas selecciones se estableció el carácter islámico de Egipto y se postergó los coptos a un estatus de ciudadanos de segunda afín al que tenían en tiempos del Imperio otomano.

HERELLIA EN PALAU

Vimos que el indicio de emperadores del siglo IV son primordialmente cristianos, pero hubo uno que llegó al trono deseando mudar la civilización y el foco de las religiones en el Imperio, y que revela bien la visión cristianopagana del poder ahora mismo: Julián (década del 360), llamado por los cristianos como «el Apóstata». Su gobierno fue corto y sus condiciones bien difíciles (por si acaso quiere arrimarse a su figura de una forma mucho más rápida, Gore Vidal escribió una novela sobre su persona, espesa pero llena de matices). Esencialmente Juliano, si bien dictamina otro edicto en pos de la independencia de cultos, acaba con un magno emprendimiento de restauración al paganismo -bastante fallido, por otro lado-. Efectúa precisamente exactamente las mismas medidas que habían tomado sus precursores en el campo ideológico: privar de base institucional y económica la fe contra la que luchaban (Mitchell, 2015: 189).

Experiencias aparte, y si bien en el final del producto volveremos a mentarlo, resaltaremos tan solo un hecho que nos revela, de nuevo, que la civilización es bidireccional y que siempre y en todo momento hay “transfusiones culturales” aun en los enfrentamientos. Juliano fue un personaje criado en Oriente, conocía bien las filosofías que luchaban contra el cristianismo y le enfadaba el abandono de las viejas prácticas. De ahí que, logró unos enormes sacrificios -en balde- para regresar al paganismo institucional, pero, ¿de qué forma?

‘La mayor parte de los historiadores estarían en concordancia en que, si bien el planeta tradicional tenía instantes de intolerancia, su composición religiosa politeísta era por naturaleza interminablemente mucho más condescendiente con otras religiones que un cristianismo que declaraba que había un Dios, una verdad, un sendero”.

Nixey medró en una familia católica, pero no solo eso: sus progenitores, antes de casarse, fueron religiosos. Ella misma lo enseña por medio de un correo: “Fui criada por un exmonje y una exmonja. Esto cambia la manera en que ves el planeta. Hasta el momento en que fui una joven creí sin cuestionar todo cuanto ellos me habían contado sobre la crónica de la Iglesia. En el momento en que fui a la facultad, a formarme en estudios tradicionales en Cambridge, comencé a percatarme de que la historia era mucho más complicada. O sea lo que me llevó a este emprendimiento: 2 concepciones de planeta chocaron y deseé explorarlas. Mi madre murió hace unos años, pero mi padre leyó el libro y lo disfrutó bastante. Pese a haber vivido varios años como monje, él es amplísimo de cabeza tratándose de oír diferentes puntos de vista sobre la Iglesia”.

Ciertos críticos resienten que en La edad de la penumbra se otorgue una visión del cristianismo que le asimila al fanatismo, sin considerarlo asimismo como “entre los pilares de la civilización occidental”, como una religión que ingresó conceptos como la piedad y la caridad. “El cristianismo logró realmente bien y yo lo reconozco en mi libro –responde Nixey al proponerle esta objeción–. No obstante, esta historia, la narración de la amabilidad cristiana, si bien impresionante, fué contada cientos de ocasiones. La historia que cuento, que es igualmente esencial, no fué contada. Esos cuyos santuarios, libros y religiones fueron demolidas por los cristianos no dejaron a absolutamente nadie para contar su crónica. Me dio la sensación de que merece la pena contarla. De esta manera es que me enfoqué”.

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